Tratar el cáncer de nuestras mascotas puede ser una gran oportunidad (Foto: Virginmedia.com)Solo en
Estados Unidos son diagnosticados
6 millones de casos de cáncer en perros cada año. Lo que podría ser visto como una tragedia doméstica se convierte en una oportunidad para la
oncología comparada, que tiene ocasión de experimentar
tratamientos aún no probados en los
humanos.
Las “bondades” de experimentar con perros con cánceres “espontáneos” , a diferencia de los “generados” en animales de laboratorio, es que el
cáncer de nuestras mascotas es
más complejo y sofisticado de lo que se puede crear en un laboratorio, afirman
investigadores del Instituto de Cáncer Nacional de EE.UU. (NCI).El
perro comparte el mismo espacio que el dueño, por lo que la posibilidad de que los mismos
factores exógenos causen el mismo tipo de mal es alta. Además, como el
perro tiene un tiempo de vida más corto que los
humanos, su
cáncer avanza con más rapidez y permite monitorear el resultado del tratamiento en un período más acelerado.
Otra de las “ventajas” es que permite aplicar tratamientos nuevos en el animal cuando se ha diagnosticado el
cáncer. Con las personas esto no es posible pues solo pueden ser aplicados como últimas alternativas.
Como tenemos diferentes tipos de alimentación y una anatomía diferente, los casos más recurrentes en los
humanos no se dan con mucha frecuencia en los
perros, como el
cáncer al corazón, próstata o colon. Pero algunos guardan similitudes en su desarrollo, aunque no sean los mismos. Por ejemplo, el
cáncer en la piel de los perros es similar al de
mama de las mujeres.
Por otro lado,
cánceres de tipos “extraños” en los
humanos se dan con alguna frecuencia en los perros, lo que permite investigarlos mejor. Como el caso del
cáncer a los huesos que afecta a los canes y suele ser padecido en los humanos por niños.
Sin embargo no todo son beneficios. Se da el caso de reacciones negativas en los animales a remedios y tratamientos que, reproducidos en humanos, no dejan secuelas.
El
programa de oncología comparada fue fundado en el 2003 por el
Instituto de Cáncer Nacional de EE.UU. (NCI) con el fin de usar animales domésticos para aprender sobre la biología del cáncer y para buscar nuevas terapias que puedan aplicarse a humanos.
Traducción y edición de Sophimanía. Información de LiveScience.
Artículo original (en inglés) aquí.