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viernes, 21 de agosto de 2009

El azúcar "alimenta" los tumores cancerígenos


La muerte dulce: células cancerígenas se nutren de glucosa (Foto: Crossfitdecatur.com)

Nueva información sobre cómo el azúcar alimenta a los tumores ha sido develada por investigadores estadounidenses que aseguran que estos hallazgos tendrían implicancias en enfermedades como la diabetes.

"Se sabe desde 1923, que las células de un tumor usan mucho más glucosa que las células normales y sanas. Nuestra investigación muestra cómo se desarrolla ese proceso y cómo podría detenerse para controlar el crecimiento de los tumores", ha dicho Don Ayer, investigador del Instituto Huntsman de Cáncer y profesor del Departamento de Ciencias Oncológicas de la Universidad de Utah.
Ayer sus colegas han podido determinar que el restringir un aminoácido llamado glutamina, detiene la habilidad de la célula de utilizar glucosa.

"Esencialmente, si no tienes glutamina, se produce un cortocircuito en la célula por falta de glucosa que detiene el crecimiento de las células cancerígenas". The study appears in the Aug. 17 online issue of the Proceedings ¨of the National Academy of Sciences.

El siguiente paso en la investigación es desarrollar y probar la teoría en modelos animales para verificar cómo la proteína llamada MondoA y el gen denominado TXNIP, controlan el consumo de glucosa por parte de las células.


Entre 1815 y el 2000, el onsumo per cápita en el mundo se ha incrementado en 897% (Foto: Mediaphotobucket.com)

"Si podemos dilucidar esto, podremos romper el ciclo de la utilización de la glucosa, que podría ser beneficioso para el tratamiento del cáncer", aseveró ayer.

EL DATO (Fuente: ¨La gran revolución de las grasas¨ de Sacha Barrio)

Consumo de azúcar en los siglos XIX y XX (a nivel mundial)

Año Consumo anual per cápita

1815 6,8 kg
1910 40,8 kg
1980 54,0 kg
2000 61,1 kg

*Nuestro consumo de azúcar per cápita ha aumentado en 897%
Traducción de Sophimanía. Artículo de Health Day. Artículo original (en inglés) aquí.

jueves, 8 de enero de 2009

Come inteligente: lo que tu cerebro requiere de tu dieta


El epicentro de todo: conocimientos, pasiones, amores, deseos, temores... Tanto trabajo
quiere el 20 por ciento de lo que consumimos, a pesar de que su masa representa solo el
2% de nuestro peso. Fuente: LiveScience

Todos sabemos que lo que comemos afecta nuestro peso, pero cuidado: también afecta nuestro cerebro. Por ejemplo, la cantidad de calorías, carbohidratos y grasas saturadas que consumimos tiene efectos sobre nuestra memoria a corto plazo.

Aquí hay cinco cosas que tienes que saber en relación a lo que comes y tu cerebro.

1. Aliméntate

Nuestro cerebro representa en promedio el dos por ciento de nuestro peso corporal, sin embargo consume el 20 por ciento de las calorías que diariamente comemos.

El cerebro constantemente demanda glucosa, obtenida principalmente de carbohidratos (frutas, vegetales, granos, etc). Solo en momentos de inanición, el cerebro recurre a sustancias alternativas.

Las partes del cerebro que han evolucionado "recientemente" (hablando en escala evolutiva), como la corteza, centro del pensamiento conciente, son las más sensibles a la falta de glucosa. Las partes que controlan nuestros signos vitales, mucho más antigüas en términos evolutivos, son mucho más resistentes.

"Cuando te baja la glucosa -explica Leigh Gibson, de la Universidad de Roehampton, en Inglaterra- el primer síntoma es confusión, no un cambio en los ritmos vitales".

Pero eso no quiere decir que la recomendación sea consumir dulces a cada momento para mantener el cerebro lúcido. Por el contrario, altos niveles de glucosa en la sangre, lenta e inexorablemente, dañan las células de nuestro cuerpo, incluyendo las neuronas.

Es más, según un estudio de la Universidad de Winsconsin, el cerebro puede reaccionar mal a la abundancia de alimento, generando una respuesta autoinmune asociada a problemas cognocitivos propios del Alzheimer.

Altos niveles de glucosa en la sangre también aumentan la presencia de cortisol, una hormona que en grandes cantidades puede afectar la memoria.

En otras palabras, hay que mantener la glucosa ni muy alta ni muy baja (25 gramos circulando por nuestras venas sería un buen promedio), lo que sugiere mantenernos alejados de los postres.

2. Más veces, porciones más pequeñas

El hábito de tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y cena) no es muy adecuado para mantener un promedio de glucosa estable de 25 gramos en la sangre.

Algunos investigadores recomiendan comer con más frecuencia, pero porciones más pequeñas, algo que socialmente nos puede traer inconvenientes, pero no es la única alternativa, como veremos a continuación.

3. Come alimentos con bajo índice glicémico

El índice glicémico es un número que te indica cuánto impacto tiene un alimento en los niveles de glucosa de tu sangre. Un pretzel, por ejemplo, lo aumenta rápido (lo que quiere decir que su índice glicémico es alto). Una zanahoria cruda lo hace lentamente. Es decir, su índice glicémico es bajo.

Los alimentos con bajo índice glicémico aportan glucosa de forma más lenta, manteniendo estable el promedio que necesita el cerebro y ademas, saciando el apetito.

Si bien los carbohidratos presentes en la fibras se "queman lentamente", su asimilación puede hacerse más lenta si se combina con grasas o proteínas.

El pan blanco por ejemplo, tiene un alto índice glicémico, pero si lo combina con carne u otra proteína, su curva baja bastante. Y si aumenta un chorrito de aceite de oliva, mejor todavía.

La clave, como siempre, es una dieta equilibrada entre carbohidratos, proteínas y grasas.

4. Discrimina las grasas

No todas las grasas son iguales. Las "grasas trans" o artificiales, propias de la comida chatarra, son las peores. Las grasas saturadas tampoco son buenas. Las grasas no saturadas son las más sanas.

Las cantidades también son importantes. Ratas alimentadas con altas dosis de grasas saturadas terminan con el hipocampo (lugar donde se forma la memoria de corto plazo) lesionado.

Pero ratas alimentadas con pocas grasas, manteniendo su colesterol muy bajo, resultan depresivas, agresivas y antisociales.

Es decir, eliminar las grasas no es una opción saludable tampoco, hay que buscar el equilibrio.

El famoso Omega 3 parece bueno en el tratamiento de ciertos desórdenes mentales como la esquizofrenia. También parece que favorece el desarrollo del cerebro de los niños.

Sin embargo, los estudios también sugieren que los más beneficiosos son las fuentes naturales de Omega 3. Cuando es artificial (en pastillas) no resulta tan efectivo.

5. Conócete a ti mismo

A pesar de las generalidades, cada cerebro responde ligeramente distinto a los alimentos que consumimos. Los extrovertidos, por ejemplo, son más propensos hacer siestas luego de que almuerzan, mientras que los niños y la gente delgada es más propensa a ponerse gruñona cuando les baja la glucosa, a diferencia de los más gorditos.

Los hábitos alimenticios también influyen. Los que comen poco y hacen mucho ejercicio pueden sobre reaccionar ante un suministro bajo de glucosa (es decir, son más sensibles).

Es su tarea descubrir qué dieta funciona mejor para sus hábitos, peculiaridades y cerebro. Buen provecho.

Información de LiveScience. Edición, versión y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros