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lunes, 29 de agosto de 2011

Once cosas para tener en cuenta antes de hacer dieta


Imagen: Pesoideal.com

¿Se puede perder peso durmiendo poco? ¿Engorda comer rápido? ¿Y comer delante de una pantalla? ¿Qué alimentos ayudan a adelgazar? ¿Cómo afecta la perdida de peso al cerebro? ¿Son buenas las dietas basadas en proteínas?

Yogur y frutos secos. A largo plazo, comer yogur y frutos secos de cáscara dura, como las nueces o las almendras, ayuda a bajar de peso más que la fruta o las verduras, según se desprendía de un estudio llevado a cabo en la Escuela de Salud Pública de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine.

Sueño antigrasa. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Chicago, mientras hacemos una dieta para adelgazar, dormir durante toda la noche hace que se pierda más cantidad de grasa. Concretamente, si reducimos nuestro sueño a sólo 5,5 horas perdemos el mismo peso que tras un sueño de 8,5 horas, pero la quema de grasas se reduce a la mitad.

Contra los antojos, imaginación. Un grupo de científicos de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, EEUU) descubrió hace poco que, ante el deseo de comer chocolate y dulces, imaginarse tomando grandes cantidades de estos productos puede ser suficiente para calmar el apetito.

Bebe agua para adelgazar. Un ensayo clínico presentado durante un encuentro de la Sociedad Americana de Química (ACS por sus siglas en inglés) reveló que beber dos tazas de agua antes de comer ayuda a perder peso y combatir la obesidad.

Si comes no navegues. Comer delante de la pantalla de un videojuego o trabajando con la computadora puede aumentar nuestro apetito a lo largo del día, fomentando el sobrepeso, según revelaba un trabajo publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Los peligros de tomar sólo proteínas. La Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas desaconseja encarecidamente el "método" o "dieta" de adelgazamiento propuesto por Pierre Dukan ya que no existen pruebas que sustenten que una dieta con un mayor contenido en proteínas ayude a la pérdida de peso y el consumo prolongado de dietas pobres en carbohidratos y ricas en proteínas se asocia con un incremento en la mortalidad.

Échale pimienta… roja. Según una investigación de la Universidad de Purdue (EEUU), consumir pimienta roja de Cayena puede "ayudar a reducir el apetito y a quemar más calorías de lo habitual después de cada comida, especialmente si no solemos consumir esta especia regularmente", explica Richard Mattes, coautor del trabajo.

Atentos a las etiquetas. Leer las etiquetas de los alimentos que compramos nos ayuda a perder peso, de acuerdo con un reciente estudio de la Universidad Estatal de Washington publicado en la revista Journal of Consumer Affairs. Las mujeres entre 37 y 50 años son las que más han incorporado este hábito a la hora de hacer la compra.

Mejor pasar un poco de frío. Si te pones a dieta en invierno, no abuses de la calefacción. Según un estudio publicado en la revista Obesity Reviews, abusar de la calefacción en el invierno podría estar contribuyendo al aumento de la obesidad en Reino Unido, Estados Unidos y otros países desarrollados. Según los autores, reducir la exposición al frío reduce la necesidad de consumir energía para permanecer calientes y reduce la capacidad del cuerpo para producir calor.

¿Rápido o lento? Comer rápido, en comparación con hacerlo lentamente, reduce la segregación de unas hormonas que provocan la sensación de estar "lleno". La reducción de dichas hormonas nos llevaría a comer en exceso y, por lo tanto, a engordar, según un estudio reciente.

Perder peso mejora la memoria. Además de adelgazar, cuando pierdes peso mejora tu memoria y tu capacidad de concentración, de acuerdo con una investigación de la Universidad Kent State (EE UU). Según Johns Gunstad, coautor del trabajo, muchos facotres que acompañan a la obesidad – hipertension, diabetes tipo 2, apnea del sueño- están vinculados a daños en el cerebro, por lo que para el investigador es lógico que "si estos problemas desaparecen, la memoria funcione mejor".

Información de Muy Interesante. Resumen de Sophimanía

lunes, 27 de septiembre de 2010

Seis mitos sobre la comida

Foto: Food.blogia.com

Mito 1: Comer huevos hace mal al corazón.
Es cierto que los huevos contribuyen al colesterol, el que a su vez favorece la obesidad y el deterioro del sistema circulatorio, incluyendo el corazón. Pero ponerle a los huevos la etiqueta de "malo para el corazón" es conectar los puntos equivocados. Al menos esa es la opinión de los expertos, quienes explican que estudios epidemiológicos han demostrado que gente saludable come huevos sin mayores problemas.

Según explica Penny Kris-Etherton, doctor en nutrición de la Universidad de Pennsilvania, la mayor parte del colesterol que ingerimos -por ejemplo al comer un huevo- no tiene un gran impacto en el colesterol que tenemos en sangre, ya que el cuerpo compensa la diferencia.

Las que sí tienen un gran impacto en nuestro colesterol en sangre son las grasas "trans" y las saturadas, poco abundantes en los huevos.

Mito 2: El jarabe de maíz de alta fructosa es peor que el azúcar blanca refinada
Es un mito urbano. La composición de la alta fructosa presente en el jarabe de maíz es casi idéntica a la que hay en el azúcar. Entonces, el jarabe de maíz no es "peor", pero podemos decir que es "igual de malo" que el azúcar. El consejo es consumir la menor cantidad de azúcar -en cualquiera de sus formas.

Mito 3: La comida cruda tiene enzimas esenciales para la digestión
Las enzimas que se destruyen al cocinar los alimentos no son esenciales para la salud humana. Pueden ser esenciales para la planta, pero no para nosotros. Además, nuestro cuerpo fabrica las enzimas que necesita, y las fabrica durante toda la vida, mientras las necesitemos. No es verdad que nuestras enzimas "se acaben".

Mito 4: Tu cuerpo no puede usar las proteínas de los granos, a menos que los comas con arroz.
Las proteínas que necesitan nuestros cuerpos para construir "todo" (desde músculo hasta hormonas) son el resultado de la combinación de 20 aminoácidos. Nuestro cuerpo produce sólo once de ellos. Para los nueve restantes necesitamos comer.

La carne y los huevos por ejemplo nos proveen de esos nueve aminoácidos. Los vegetales, por el contrario, fallan en proveer al menos uno de ellos, por lo que es bueno incluir arroz y granos en la dieta. Pero eso no significa que tengamos que 'mezclar' el arroz o los granos. Solo comerlos en algún momento. Después de todo, los alimentos van a la misma "cesta".

Mito 5: El microondas destruye los nutrientes.
Cuando cocinas, ya sea en un microondas o en una hornilla o una parrilla, es el calor y el tiempo lo que cocen los alimentos, no "el método" que uses. Mientras más tiempo el alimento esté expuesto al calor, tendrá menos agua. Y el agua es esencial para la existencia de algunos nutrientes como la vitamina C y la B (tiamina).

Pero no tiene nada que ver con los "rayos" del microndas. Es efecto universal del calor, sea del microondas o del fuego.

Mito 6: La radiación del microondas crea peligrosos compuestos en tu comida
La palabra "radiación" nos puede sonar siniestra, pero no es otra cosa que una forma simple de referirse a la energía que viaja y se esparce en ondas u olas. La luz, vital para nosotros, es radiación visible. Por supuesto hay otras formas de radiación que no vemos y que pueden ser peligrosas.

En el caso del microondas, lo que la radiación produce es calor, y es el calor lo que cocina los alimentos, no "la radiación". Así, la forma en que cocina el microondas no es distinta de las otras formas de cocinar.

Una cosa distinta es el contenedor de los alimentos. Algunos plásticos, por ejemplo, pueden liberar ciertos componentes que se transfieren a la comida. Pero para evitar eso hay que usar recipientes especiales para el microondas.

Información de MSN. Versión, edición y traducción de Sophimanía

miércoles, 24 de marzo de 2010

Pepsi reducirá el azúcar, la grasa y la sal de sus productos

Imágenes: Marketingteamdirect y Siddharthvanchinathan

La multinacional estadounidense PepsiCo anunció el lunes que tiene previsto reducir la cantidad de azúcar, grasa y sodio presentes en sus productos como parte de una iniciativa para mejorar las cualidades nutricionales de sus bebidas y golosinas.

"Pensamos que una mejora de la salud para la gente de nuestro planeta significará en el futuro un mayor éxito para PepsiCo", dijo Indra Nooyi, presidenta de la empresa.

Entre las medidas para "promover mejores hábitos de salud para la gente" figura una reducción de la cantidad de sodio del 25% para el 2015 en productos alimenticios, el recorte de las grasas saturadas en un 15% para el 2020 y la reducción del 25% del azúcar de sus bebidas para el 2020.

PepsiCo, que se presenta como la segunda compañía mundial de bebidas y productos alimenticios, anunció igualmente que "eliminará la venta directa de bebidas azucaradas en las escuelas de primaria y secundaria de todo el mundo para el 2012".

El anuncio de la multinacional coincide con un campaña de grupos de presión que militan a favor del establecimiento de un impuesto a la industria de las gaseosas con el argumento de que son responsables de los problemas de obesidad en Estados Unidos.

Información de AFP. Resumen de Sophimanía

jueves, 8 de enero de 2009

Come inteligente: lo que tu cerebro requiere de tu dieta


El epicentro de todo: conocimientos, pasiones, amores, deseos, temores... Tanto trabajo
quiere el 20 por ciento de lo que consumimos, a pesar de que su masa representa solo el
2% de nuestro peso. Fuente: LiveScience

Todos sabemos que lo que comemos afecta nuestro peso, pero cuidado: también afecta nuestro cerebro. Por ejemplo, la cantidad de calorías, carbohidratos y grasas saturadas que consumimos tiene efectos sobre nuestra memoria a corto plazo.

Aquí hay cinco cosas que tienes que saber en relación a lo que comes y tu cerebro.

1. Aliméntate

Nuestro cerebro representa en promedio el dos por ciento de nuestro peso corporal, sin embargo consume el 20 por ciento de las calorías que diariamente comemos.

El cerebro constantemente demanda glucosa, obtenida principalmente de carbohidratos (frutas, vegetales, granos, etc). Solo en momentos de inanición, el cerebro recurre a sustancias alternativas.

Las partes del cerebro que han evolucionado "recientemente" (hablando en escala evolutiva), como la corteza, centro del pensamiento conciente, son las más sensibles a la falta de glucosa. Las partes que controlan nuestros signos vitales, mucho más antigüas en términos evolutivos, son mucho más resistentes.

"Cuando te baja la glucosa -explica Leigh Gibson, de la Universidad de Roehampton, en Inglaterra- el primer síntoma es confusión, no un cambio en los ritmos vitales".

Pero eso no quiere decir que la recomendación sea consumir dulces a cada momento para mantener el cerebro lúcido. Por el contrario, altos niveles de glucosa en la sangre, lenta e inexorablemente, dañan las células de nuestro cuerpo, incluyendo las neuronas.

Es más, según un estudio de la Universidad de Winsconsin, el cerebro puede reaccionar mal a la abundancia de alimento, generando una respuesta autoinmune asociada a problemas cognocitivos propios del Alzheimer.

Altos niveles de glucosa en la sangre también aumentan la presencia de cortisol, una hormona que en grandes cantidades puede afectar la memoria.

En otras palabras, hay que mantener la glucosa ni muy alta ni muy baja (25 gramos circulando por nuestras venas sería un buen promedio), lo que sugiere mantenernos alejados de los postres.

2. Más veces, porciones más pequeñas

El hábito de tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y cena) no es muy adecuado para mantener un promedio de glucosa estable de 25 gramos en la sangre.

Algunos investigadores recomiendan comer con más frecuencia, pero porciones más pequeñas, algo que socialmente nos puede traer inconvenientes, pero no es la única alternativa, como veremos a continuación.

3. Come alimentos con bajo índice glicémico

El índice glicémico es un número que te indica cuánto impacto tiene un alimento en los niveles de glucosa de tu sangre. Un pretzel, por ejemplo, lo aumenta rápido (lo que quiere decir que su índice glicémico es alto). Una zanahoria cruda lo hace lentamente. Es decir, su índice glicémico es bajo.

Los alimentos con bajo índice glicémico aportan glucosa de forma más lenta, manteniendo estable el promedio que necesita el cerebro y ademas, saciando el apetito.

Si bien los carbohidratos presentes en la fibras se "queman lentamente", su asimilación puede hacerse más lenta si se combina con grasas o proteínas.

El pan blanco por ejemplo, tiene un alto índice glicémico, pero si lo combina con carne u otra proteína, su curva baja bastante. Y si aumenta un chorrito de aceite de oliva, mejor todavía.

La clave, como siempre, es una dieta equilibrada entre carbohidratos, proteínas y grasas.

4. Discrimina las grasas

No todas las grasas son iguales. Las "grasas trans" o artificiales, propias de la comida chatarra, son las peores. Las grasas saturadas tampoco son buenas. Las grasas no saturadas son las más sanas.

Las cantidades también son importantes. Ratas alimentadas con altas dosis de grasas saturadas terminan con el hipocampo (lugar donde se forma la memoria de corto plazo) lesionado.

Pero ratas alimentadas con pocas grasas, manteniendo su colesterol muy bajo, resultan depresivas, agresivas y antisociales.

Es decir, eliminar las grasas no es una opción saludable tampoco, hay que buscar el equilibrio.

El famoso Omega 3 parece bueno en el tratamiento de ciertos desórdenes mentales como la esquizofrenia. También parece que favorece el desarrollo del cerebro de los niños.

Sin embargo, los estudios también sugieren que los más beneficiosos son las fuentes naturales de Omega 3. Cuando es artificial (en pastillas) no resulta tan efectivo.

5. Conócete a ti mismo

A pesar de las generalidades, cada cerebro responde ligeramente distinto a los alimentos que consumimos. Los extrovertidos, por ejemplo, son más propensos hacer siestas luego de que almuerzan, mientras que los niños y la gente delgada es más propensa a ponerse gruñona cuando les baja la glucosa, a diferencia de los más gorditos.

Los hábitos alimenticios también influyen. Los que comen poco y hacen mucho ejercicio pueden sobre reaccionar ante un suministro bajo de glucosa (es decir, son más sensibles).

Es su tarea descubrir qué dieta funciona mejor para sus hábitos, peculiaridades y cerebro. Buen provecho.

Información de LiveScience. Edición, versión y traducción de Sophimanía

lunes, 1 de diciembre de 2008

Placa dental de momias revela dieta de antigüos peruanos

Dientes sucios: un tesoro para investigadores. Fuente: NatGeo

La placa dental es la acumulación crónica de residuos sobre y entre los dientes. De acuerdo a los hábitos de alimentación e higiene, la placa tiene una composición característica para cada grupo humano, en cada época de la historia.

Según publica en su web la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, un grupo de investigadores del Museo de Historia Natural de ese país liderados por el arqueólogo Tom Dillehay ha descubierto que los antigüos peruanos comían vegetales cultivados como zapallos, habas, maníes y pacays.

Zapallo: preferido desde hace 9 mil años. Fuente: Internet

El equipo llegó a esta conclusión luego de estudiar 39 dientes de entre 9,200 a 5,500 años de antigüedad, provenientes de seis u ocho individuos encontrados en el valle de Nanchoc, al norte de nuestro país.

La placa que contenían también reveló que los vegetales eran estables, lo que indica que fueron cosechados y no simplemente recolectados. También hay señales que de eran previamente cocidos.


Pacay: una fruta con larga tradición en nuestra dieta. Fuente: Internet

Los dientes también mostraban altas concentraciones de almidón. Los investigadores esperan que análisis más detallados dará todavía más información sobre cuál era su dieta y cuáles eran sus diferencias con la dieta de los neandertales.

Información de AP. Edición y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros