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miércoles, 26 de octubre de 2011

Imponen impuesto a grasas trans en Dinamarca


Foto: Twopennyparties.com

Dinamarca introdujo un impuesto a los alimentos ricos en grasas saturadas, medida que fue aplaudida por defensores de la salud pública pero no muy bien recibida por la mayoría de sus ciudadanos.

Siguiendo los pasos de Hungría, que instauró su impuesto en setiembre, el gobierno danés aprobó la medida pese a que posee una de las tasas de obesidad más bajas de la Unión Europea.

Muchos daneses acudieron en masa a los supermercados, antes de la entrada en vigencia de la medida, para adquirir productos afectos al gravamen, dejando desabastecidas las estanterías.

Dinamarca espera reducir la obesidad en un 10% con este tributo. Algunos ciudadanos han señalado que la medida busca únicamente completar objetivos mayores de recaudación fiscal y han esgrimido estudios clínicos que indican la mayor perjudicialidad de otras sustancias alimenticias como la sal, los carbohidratos y el azúcar.

Países como Estados Unidos y México estarían por introducir medidas análogas a la danesa, aunque con tasas de obesidad muy distintas a las del país europeo.

Una investigación aparecida en el The Journal of Consumer Affairs desarrollada en el 2010 por la Universidad de Alberta, en Canadá, encontró que el aviso de la presencia de grasas saturadas en las etiquetas de los productos son mas efectivos que las cargas tributarias en cuanto a prevención del consumo.

Información de Quo.es. Resumen de Sophimanía

miércoles, 24 de marzo de 2010

Pepsi reducirá el azúcar, la grasa y la sal de sus productos

Imágenes: Marketingteamdirect y Siddharthvanchinathan

La multinacional estadounidense PepsiCo anunció el lunes que tiene previsto reducir la cantidad de azúcar, grasa y sodio presentes en sus productos como parte de una iniciativa para mejorar las cualidades nutricionales de sus bebidas y golosinas.

"Pensamos que una mejora de la salud para la gente de nuestro planeta significará en el futuro un mayor éxito para PepsiCo", dijo Indra Nooyi, presidenta de la empresa.

Entre las medidas para "promover mejores hábitos de salud para la gente" figura una reducción de la cantidad de sodio del 25% para el 2015 en productos alimenticios, el recorte de las grasas saturadas en un 15% para el 2020 y la reducción del 25% del azúcar de sus bebidas para el 2020.

PepsiCo, que se presenta como la segunda compañía mundial de bebidas y productos alimenticios, anunció igualmente que "eliminará la venta directa de bebidas azucaradas en las escuelas de primaria y secundaria de todo el mundo para el 2012".

El anuncio de la multinacional coincide con un campaña de grupos de presión que militan a favor del establecimiento de un impuesto a la industria de las gaseosas con el argumento de que son responsables de los problemas de obesidad en Estados Unidos.

Información de AFP. Resumen de Sophimanía

miércoles, 10 de marzo de 2010

La grasa es el sexto sabor (además de dulce, salado, agrio, amargo y umami)

Foto: Mikeeatsdetroit

Las personas sensibles al sabor de la grasa tienden a comer menos cantidad de este ingrediente y son menos propensas a sufrir sobrepeso, según una investigación australiana que halló que la lengua puede detectar la grasa.

Científicos de la Universidad de Deakin, que trabajaron con compañeros de la Universidad de Adelaide, entre otros, encontraron que la grasa era el sexto sabor que una persona puede identificar además de los otros cinco: dulce, agrio, salado, amargo y "umami" (rico en proteínas).

En un comunicado, el investigador de Deakin, Russell Keast dijo que los resultados se suman a estudios previos en EEUU que usaron modelos animales para descubrir el sabor de la grasa.

"Encontramos algo interesante: que aquellos con una alta sensibilidad al gusto de la grasa consumían menos alimentos grasos y tenían menores índices de masa corporal (IMC) que aquellos con una menor sensibilidad", agregó Keast.

El equipo desarrolló un procedimiento para comprobar la capacidad de saborear una variedad de ácidos grasos hallados comúnmente en los alimentos. Los investigadores descubrieron que existe un "umbral" del sabor que varía según la persona. Algunas tienen una alta sensibilidad al gusto y otras no.

"Dado que las grasas son altamente accesibles y muy comunes en las dietas actuales, esto sugiere que nuestro sistema gustativo puede tornarse insensible al sabor de la grasa con el tiempo, lo que haría a algunas personas más susceptibles al consumo excesivo de alimentos grasos", dijo Keast.

"Ahora estamos interesados en entender por qué algunas personas son sensibles y otras no, lo que creemos que permitirá ayudar a las personas a reducir su consumo de grasa y a desarrollar nuevos productos y dietas reducidos en grasa", agregó.

Los investigadores dijeron que el descubrimiento podría ser clave para reducir la obesidad. Los resultados del estudio fueron publicados en la última edición de British Journal of Nutrition.

Información de Publico.es. Resumen de Sophimanía

viernes, 26 de febrero de 2010

Estudio: postres elevan el riesgo de derrame cerebral en mujeres

Imagen: Blackdoctor.org

El tipo de grasa contenido en pasteles y galletas puede elevar significamente el riesgo de sufrir un derrame cerebral, sobre todo en mujeres mayores de cincuenta.

Ya sabíamos que las dietas ricas en grasas perjudican el sistema cardiovascular, pero el nuevo estudio relaciona los riesgos de derrame cerebral a cada tipo de grasa.

El resultado es claro: las mujeres aficionadas al tipo de grasa que se encuentra en galletas y pasteles tiene hasta un 44% más de probabilidades de sufrir un derrame cerebral que otra que no tiene el mismo hábito.

Consumidas con moderación, nueces, almendras y similares son una fuente
de grasas "buenas". Foto: Fotoblog.e

"Esto es tremendo -ha dicho el doctor Emil Matarese, especialista en derrames cerebrales- prueba que lo que es malo para el corazón, también es malo para el cerebro".

La investigación estudió casi noventa mil casos, y fue hecho en el marco de la "Iniciativa para la salud de la mujer", una fundación federal famosa por haber revelado los riesgos de las terapias hormonales para combatir los síntomas de la menopausia.

Normalmente las mujeres, antes de la menopausia, tienen menores posibilidades que los hombres de sufrir un derrame cerebral. Pero esta tendencia está cambiado a raíz de la "epidemia" de obesidad que afronta Estados Unidos. Después de la menopausia, el riesgo a derrames cerebrales entre hombres y mujeres se equipara.

Las mujeres que comen más grasas "trans" (margarinas y frituras) tiene 30 por ciento más de posibilidades de sufrir un derrame cerebral.

"Tenemos que poner advertencias en las etiquetas de alimentos que compramos" ha dicho Matarese, para quien es notable que una mujer de más de cincuenta años puede proteger su salud tan solo eligiendo bien qué comer y qué no.

Si bien ciertas grasas son necesarias para el cuerpo, las más saludables provienen de aceites vegetales, semillas, pescados y nueces. Aunque cuidar lo que comemos es importante, también lo es hacer ejercicio, evitar el sobrepeso, el alcohol y el tabaco.

Información de AP. Versión, edición y traducción de Sophimanía

viernes, 6 de noviembre de 2009

Comida chatarra deprime


Las grasas saturadas calman el apetito, pero matan el espíritu. Foto: A. Monko

Se piensa que una dieta poco equilibrada afecta la buena salud física. Sin embargo, un equipo de investigadores de Gran Bretaña encontró otra cosa: quienes se alimentan con muchas comidas cuyos ingredientes han sido altamente procesados padecen un mayor riesgo de desarrollar un proceso de depresión. Y agregaron: "una dieta rica en frutas, vegetales y pescado protege a las personas de sufrir este mal".

La depresión consiste en una seria alteración del estado de ánimo que puede durar un corto tiempo o ser más permanente. Se expresa con síntomas tales como una tristeza profunda, irritabilidad, disminución en el rendimiento general, y decaimiento, entre muchos otros.

Afecta más frecuentemente a las mujeres y, en algunas ocasiones, se desencadena frente a momentos de la vida muy fuertes o traumáticos, como el nacimiento de un hijo, una crisis de pareja o problemas en el trabajo.

Para averiguar las relaciones entre dieta y depresión se trabajó con 3,500 personas de alrededor de 55 años de edad. Al comenzar el estudio, se presentó a los voluntarios un cuestionario donde detallaron su tipo de dieta y alimentación. A su vez, se analizó el riesgo sufrir una depresión en cada uno de ellos.

Al pasar cinco años, los científicos de la Universidad de Londres volvieron a encontrarse con los investigados y analizaron cuáles tenían síntomas de depresión. Aquellos que solían comer alimentos procesados mostraron un riesgo de hasta 58% mayor de padecer este mal.

Por el contrario, los amantes de las frutas, verduras y pescados resultaron tener muchas menos posibilidades de desarrollar este tipo de tristeza. Los autores publicaron sus resultados en la revista Británica de Psiquiatría.

Aunque no se sabe a ciencia cierta por qué ciertos alimentos como la "comida chatarra", los productos lácteos con mucha grasa o las papas fritas con grasas trans aumentan el riesgo de deprimirse, los expertos hipotetizan que la causa sería que esta dieta promueve variados problemas cardiovasculares y un complejo proceso de inflamación.

Además, los muchos nutrientes presentes en las frutas y verduras, así como los ácidos grasos poliinsaturados de los pesados podrían ser la razón por la cual estos alimentos protegen contra la depresión.

Información de Periodismo.com. Resumen de Sophimanía

jueves, 8 de enero de 2009

Come inteligente: lo que tu cerebro requiere de tu dieta


El epicentro de todo: conocimientos, pasiones, amores, deseos, temores... Tanto trabajo
quiere el 20 por ciento de lo que consumimos, a pesar de que su masa representa solo el
2% de nuestro peso. Fuente: LiveScience

Todos sabemos que lo que comemos afecta nuestro peso, pero cuidado: también afecta nuestro cerebro. Por ejemplo, la cantidad de calorías, carbohidratos y grasas saturadas que consumimos tiene efectos sobre nuestra memoria a corto plazo.

Aquí hay cinco cosas que tienes que saber en relación a lo que comes y tu cerebro.

1. Aliméntate

Nuestro cerebro representa en promedio el dos por ciento de nuestro peso corporal, sin embargo consume el 20 por ciento de las calorías que diariamente comemos.

El cerebro constantemente demanda glucosa, obtenida principalmente de carbohidratos (frutas, vegetales, granos, etc). Solo en momentos de inanición, el cerebro recurre a sustancias alternativas.

Las partes del cerebro que han evolucionado "recientemente" (hablando en escala evolutiva), como la corteza, centro del pensamiento conciente, son las más sensibles a la falta de glucosa. Las partes que controlan nuestros signos vitales, mucho más antigüas en términos evolutivos, son mucho más resistentes.

"Cuando te baja la glucosa -explica Leigh Gibson, de la Universidad de Roehampton, en Inglaterra- el primer síntoma es confusión, no un cambio en los ritmos vitales".

Pero eso no quiere decir que la recomendación sea consumir dulces a cada momento para mantener el cerebro lúcido. Por el contrario, altos niveles de glucosa en la sangre, lenta e inexorablemente, dañan las células de nuestro cuerpo, incluyendo las neuronas.

Es más, según un estudio de la Universidad de Winsconsin, el cerebro puede reaccionar mal a la abundancia de alimento, generando una respuesta autoinmune asociada a problemas cognocitivos propios del Alzheimer.

Altos niveles de glucosa en la sangre también aumentan la presencia de cortisol, una hormona que en grandes cantidades puede afectar la memoria.

En otras palabras, hay que mantener la glucosa ni muy alta ni muy baja (25 gramos circulando por nuestras venas sería un buen promedio), lo que sugiere mantenernos alejados de los postres.

2. Más veces, porciones más pequeñas

El hábito de tres comidas diarias (desayuno, almuerzo y cena) no es muy adecuado para mantener un promedio de glucosa estable de 25 gramos en la sangre.

Algunos investigadores recomiendan comer con más frecuencia, pero porciones más pequeñas, algo que socialmente nos puede traer inconvenientes, pero no es la única alternativa, como veremos a continuación.

3. Come alimentos con bajo índice glicémico

El índice glicémico es un número que te indica cuánto impacto tiene un alimento en los niveles de glucosa de tu sangre. Un pretzel, por ejemplo, lo aumenta rápido (lo que quiere decir que su índice glicémico es alto). Una zanahoria cruda lo hace lentamente. Es decir, su índice glicémico es bajo.

Los alimentos con bajo índice glicémico aportan glucosa de forma más lenta, manteniendo estable el promedio que necesita el cerebro y ademas, saciando el apetito.

Si bien los carbohidratos presentes en la fibras se "queman lentamente", su asimilación puede hacerse más lenta si se combina con grasas o proteínas.

El pan blanco por ejemplo, tiene un alto índice glicémico, pero si lo combina con carne u otra proteína, su curva baja bastante. Y si aumenta un chorrito de aceite de oliva, mejor todavía.

La clave, como siempre, es una dieta equilibrada entre carbohidratos, proteínas y grasas.

4. Discrimina las grasas

No todas las grasas son iguales. Las "grasas trans" o artificiales, propias de la comida chatarra, son las peores. Las grasas saturadas tampoco son buenas. Las grasas no saturadas son las más sanas.

Las cantidades también son importantes. Ratas alimentadas con altas dosis de grasas saturadas terminan con el hipocampo (lugar donde se forma la memoria de corto plazo) lesionado.

Pero ratas alimentadas con pocas grasas, manteniendo su colesterol muy bajo, resultan depresivas, agresivas y antisociales.

Es decir, eliminar las grasas no es una opción saludable tampoco, hay que buscar el equilibrio.

El famoso Omega 3 parece bueno en el tratamiento de ciertos desórdenes mentales como la esquizofrenia. También parece que favorece el desarrollo del cerebro de los niños.

Sin embargo, los estudios también sugieren que los más beneficiosos son las fuentes naturales de Omega 3. Cuando es artificial (en pastillas) no resulta tan efectivo.

5. Conócete a ti mismo

A pesar de las generalidades, cada cerebro responde ligeramente distinto a los alimentos que consumimos. Los extrovertidos, por ejemplo, son más propensos hacer siestas luego de que almuerzan, mientras que los niños y la gente delgada es más propensa a ponerse gruñona cuando les baja la glucosa, a diferencia de los más gorditos.

Los hábitos alimenticios también influyen. Los que comen poco y hacen mucho ejercicio pueden sobre reaccionar ante un suministro bajo de glucosa (es decir, son más sensibles).

Es su tarea descubrir qué dieta funciona mejor para sus hábitos, peculiaridades y cerebro. Buen provecho.

Información de LiveScience. Edición, versión y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros