Ninguna disciplina científica ha sido tan y tan ferozmente criticada como el sicoanálisis. Desde el primer instante -es decir, desde el famoso congreso de Viena donde Freud y sus colegas sedimentaron las bases teóricas y programáticas de la disciplina- hasta ahora mismo, Freud y su programa han sido verdaderas piezas de caza, objetos de crítica y de burla, y de burla a veces agria y a veces destemplada.
Louis Althusser, el famoso marxista (y al final de su vida el aun más famoso psicótico y alucinado) dice lo siguiente: "Durante el siglo veinte, dos o tres niños nacieron inesperadamente: Marx, Nietzsche, Freud […] Un niño sin padre, la Razón Occidental lo hace pagar y pagar caro. Marx, Nietzsche, Freud pagaron el precio, a veces terrible, de la sobrevivencia. Y el precio fue la exclusión, la condena, los insultos, las miserias, el hambre, y la muerte o la locura." No exagera, Althusser. Aunque en el caso de Freud, la condena, como es bien sabido, vino de mano del éxito y aprendió a convivir con él.
Los críticos de Freud varían en tamaño: los hay chicos y gigantescos, famosos y no tanto. En las últimas décadas el que se las ha arreglado para llevar la banderola anti-freudiana, por lo menos en el circuito norteamericano, es Frederick Crews (curiosamente, un profesor de inglés ahora jubilado de la Universidad de Berkeley).
Karl Popper, otro enemigo de la obra de Freud. Foto: 2.bp
Que yo sepa, Crews ha hecho su carrera precisamente como crítico de Freud, y no como hacedor de algún modelo teórico, de algún sistema filosófico o epistemológico. Y ese rol, aunque parasitario, le ha dado hartos réditos, y hartas páginas web lo mencionan, entrevistas –fama. Es que Frederick Crews tiene un talento nabokoviano para el insulto: Freud es "un generalísimo de pacotilla", un "fraude", un creador de "elucubraciones medievales", un "desvergonzado" y "self-serving", un "inescrupuloso" y "avaro" y "calculador", "la figura más sobredimensionada en toda la historia de la ciencia y la medicina", un "manipulador" de colegas, de pacientes, y sobre todo de datos. Uno lee a este profesor de inglés y tiene la sensación de que Freud fue un verdadero genio del fraude, el creador de un chanchullo de proporciones globales, el trasmisor de una idiotez después de la otra, las que primero fueron conquistando a uno y a otro zonzo, y después uno y otro idioma, y una y otra disciplina, y después la derecha y la izquierda (porque hay izquierdas y derechas freudianas), y al final terminaron tomando por asalto el siglo entero, el que en cierto sentido es el siglo freudiano.

Einstein era un declarado admirador de la obra freudiana. Fotos: Dailymail.co.uk
Frederick Crews no parece ser una gran autoridad en esto de las ciencias humanas. Pero Freud tiene entre sus críticos a algunos de los gigantes del siglo veinte: Karl Popper, probablemente el humanista más importante del circuito europeo, ha dicho que el sicoanálisis es una pseudo-ciencia, una ideología en el peor sentido de la palabra, y que como cualquier ideología, puede tener una y otra idea interesante, pero desde el punto de vista del "rigor científico" (que cliché tan horrible) no es mejor que la astrología. O sea: chaman Freud.
A Heidegger, el archifamoso fenomenólogo y nazi, la lectura de Freud lo hizo sentir náuseas, literalmente. Medard Boss, alumno y amigo del autor de El Ser y El Tiempo, cuenta que mientras Heidegger leía a Freud, no dejaba de mover la cabeza de lado a lado, como cuando uno dice "no" repitiendo lamentos, y que como es posible que un tipo tan inteligente como este Freud pueda decir tantos y tantos disparates. Contemporáneamente, otro crítico ultra famoso fue Michel Foucault, quien se autoimpuso la tarea de demoler por lo menos la izquierda Freudiana, Marcuse y Reich principalmente. En parte lo logró.
A Martin Heidegger la lectura de Freud le provocó arcadas. Foto: Reflexioneshaqqanis.files
¿Fue Freud un genio del fraude? Si es así, fue un verdadero avanzado, porque el sicoanálisis, lejos de retirarse a alguna esquina a lamerse las heridas, ha conquistado todo, avasalladora y Julianamente. No hay disciplina entre las ciencias humanas que no tenga una figura central con influencias nítidamente Freudianas: desde la sociología (Jürgen Habermas, Talcott Parsons) hasta la neurología (Karl Pribram), desde la antropología (Levi-Strauss) hasta las ciencias políticas (Hans Morgenthau) y pasando por la lingüística (Julia Kristeva), la filosofía (Gilles Deleuze, Jacques Derrida), y la historia (William Langer) y la sicología (Erik Erikson) y la medicina pediátrica (René Spitz), y el feminismo (Nancy Chodorov), y el cine (Buñuel) y la escultura (Alberto Giacometti), y el surrealismo (todos), y la poesía (Rainer Maria Rilke, Pier Paolo Pasolini), y la Teoría Crítica, y la fotografía (Man Ray) y la Escuela de Frankfurt y el estructuralismo y el funcionalismo. Para qué seguir. Evidentemente Freud tiene partidarios, verdaderos hinchas, y los tiene entre la crema y la nata.
Albert Einstein, el icono de la inteligencia moderna, fue uno de ellos. Conocida es la correspondencia Freud-Einstein, en la que el físico aparece como un entusiasta admirador del doctor, y de su "irresistible lucidez." "Cada martes," le dice Einstein a Freud, "leo su trabajo […] y no puedo sino asombrarme con la belleza y la verdad de su presentación."
Frederick Crews, el mayor detractor de Freud en EEUU. Imagen: Uctv.tv
¿Fue Freud un genio del fraude? Los críticos encabezados por Karl Popper dicen que el sicoanálisis no se adhiere al estándar básico de la ciencia: ni mínimamente cumple con el método hipotético-deductivo. Esto significa lo siguiente: una hipótesis es una apuesta verificable sobre la relación entre dos cosas: apuesto que fumar (variable independiente) causa cáncer (variable dependiente). Este es el meollo de la ciencia, según estos críticos, porque esta fórmula me fuerza salir fuera del cuaderno y verificar si fumar causa cáncer o no, y si lo hace en qué proporción.
Si no puedo verificarla, la descarto, y ergo no puedo elaborar un sistema teórico sobre ella. Y si lo hago mis colegas (la comunidad científica) están ahí para ponerme en mi sitio. En comparación, dicen estos críticos, el sicoanálisis ni maneja hipótesis ni variables. Por lo tanto no es verificable ni internamente (por el investigador) ni externamente (por la comunidad científica). Y como la verificación es el estándar básico de la ciencia, lo de Freud no es científico en ningún sentido. Tomar al doctor en serio, por lo tanto, es simplemente irresponsable.
Louis Althusser. Foto: Elortiba.org
Pero el método hipotético-deductivo es muy débil cuando se trata del fenómeno humano. Este método asume que la realidad material se comporta de manera sistemática, y por lo tanto predecible. En otras palabras, las manzanas, para decirlo Newtoniamente, siempre se caen al suelo, nunca se van a los costados o para arriba.
Siempre, sistemáticamente, todas las manzanas crecen avivando una profunda atracción hacia la tierra. La realidad material se comporta siempre de acuerdo a alguna ley, como una buena ciudadana. Y por lo tanto es verificable y puede ser estudiada hipotético-deductivamente. Bien. Pero lo que nos hace humanos es precisamente el hecho de que no seguimos leyes pre-establecidas, como las manzanas Newtonianas, como clavos e imanes, como motores hidráulicos. Y por lo tanto el método hipotético-deductivo (el del horrible cliché del "rigor científico") es generalmente ineficaz cuando se trata de asuntos como la conciencia.
"Las lágrimas –decía Heidegger— no se pueden medir." Jürgen Habermas ha propuesto una división entre las ciencias y las ciencias humanas. Y la idea es establecer un método propio y efectivo para, precisamente, el estudio humano.
Jürgen Habermas llevó Freud a la sociología. Foto: Plinius.files
Freud, el Freud tardío, comprendió este problema muy bien. Y el sicoanálisis, lejos de ser una pseudo-ciencia, es un avance importante porque anticipa y establece, como lo quiere Habermas, un método para aproximarse al elusivo, al más difícil de todos los fenómenos naturales, el humano.
Evidentemente Freud se equivoco una y otra vez (ejemplo: la tontería de "la envidia del pene"), porque, como dice Althusser, no tuvo un padre intelectual, fue un bastardo científico que hizo todo solo y desde abajo. De hecho el crítico mas sagaz de Freud es Freud mismo, el que abandono esta y esta otra idea, el que se acongojó con esta y esta otra debilidad teórica, y el que sin embargo, también aportó y aportó bien. Creo que hay que terminar con Einstein: "no puedo sino asombrarme con la belleza y la verdad de su presentación," por lo menos con las partes importantes de la presentación freudiana.
Fernando Narváez para Sophimanía
Ph.D. en sociología, por The New School for Social Research de Nueva York, EEUU