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lunes, 24 de enero de 2011

Ciencia ficción del gran Isaac Asimov se vuelve realidad


Asimov, con sus clásicos lentes. Imagen: Filmjunk.com

En la fascinante trilogía de ciencia ficción "Fundación" del escritor, bioquímico y divulgador científico Isaac Asimov (1920-1992), la sociología ha avanzado tanto que es capaz, gracias a elaborados modelos matemáticos, de predecir con exactitud los acontecimientos de una sociedad.

Haciendo una analogía entre la física y la mecánica cuántica, para esta "super sociología" el comportamiento individual era impredecible (como el comportamiento de una partícula en la física cuántica), pero el comportamiento grupal, en sociedad, no (como ocurre en la física con objetos de mayor tamaño).

Asimov (nacido en Rusia, pero criado en Estados Unidos, nacionalidad que abrazó) escribió la trilogía de Fundación en los años 50, cuando el cómputo estaba en pañales. Hoy, más de medio siglo después, lo que era ciencia ficción se está volviendo realidad.

Esquema del modelo de Gavrilets. Ilustración: Cliodynamics

Una investigación de Sergey Gavrilets (Instituto Nacional para la Síntesis Matemática y Biológica), David G. Anderson (Universidad de Tennessee-Knoxville) y Peter Turchin (Universidad de Connecticut) llamada "Ciclos complejos de sociedades tempranas" ha sido publicada en el número inaugural de "Cliodynamics: revista de matemática y teoría histórica", publicación que pretende ser la primera en dedicarse a la teoría de la historia y las matemáticas.

Gavrilets y sus colaboradores han desarrollado un modelo matemático utilizando cientos de años de información histórica, con la intención de predecir el ascenso y caída de sociedades complejas. Usando simulaciones numéricas, que toman como parámetros el tamaño de un estado, el poder político, variables económicas, etc, el equipo trata de explicar la dinámica que provoca que reinados, estados o imperios colapsen en décadas o siglos.

Gavrilets dice que en las décadas pasadas los métodos y técnicas matemáticas se han convertido en herramientas útiles para comprender mejor cómo se originan nuevas especies y cómo funcionan las reglas de diversificación biológica, algo que ahora espera aplicar a las sociedades humanas.

Aunque el modelo de Gavrilets todavía está muy lejos de la precisión que aparece retratada en la saga de Fundación, la analogía es interesante y pone al gran maestro Asimov en el mismo grupo de escritores tan fantásticos como visionarios, como Julio Verne y Arthur C. Clarke.

Pablo Vásquez para Sophimanía con información de Jonathan R. Matias

sábado, 22 de mayo de 2010

La divulgación científica de luto: murió Martin Gardner


Gardner en el 2008. Foto: Scotmorris.files

Quizás su nombre no resulte conocido para la mayoría, pero el diligente trabajo de Martin Gardner como filósofo, matemático y divulgador científico a lo largo de toda una vida sin duda ha tenido y seguirá teniendo profundo efecto en el mundo entero.

Nacido en Oklahoma (Tulsa) en 1914, Gardner estudió filosofía pero se dedicó al periodismo, donde se hizo conocido por tratar temas matemáticos de forma clara y amena, lo que eventualmente lo convertiría en columnista habitual de la prestigiosa revista Scientific American.

Ahí, por tres décadas encantó a sus lectores con juegos matemáticos, los que incluían la explicación de paradojas, algoritmos complejos, etc. No importa lo complicado que fuera el tema, bajo la pluma de Gardner las ideas se hacían claras y amenas, pues como todo gran divulgador tenía el don de explicar sin perder el buen humor ni la ironía.

Foto: Wikimedia

Pero su mundo no se limitaba a las matemáticas, Gardner también combatió la charlatanería desde otra publicación de prestigio: Skeptical Inquirer. Ahí pasó revista a temas seudocientíficos como "fenómenos paranormales", "ovnis", "ciencias ocultas", etc. poniendo al descubierto siempre su naturaleza fraudulenta.

Al mismo tiempo de su labor periodística, Gardner publicó muchos libros, los más populares sobre juegos matemáticos, pero también sobre filosofía ('Los ¿por qués? de un escriba filosófico' por ejemplo) y divulgación científica.

La muerte le ha llegado a los 96 años y la comunidad de divulgadores científicos norteamericanos la ha recibido con gran pesar. James Randi, otro gran divulgador, titulaba hoy su columna "Mi mundo es ahora un poco más oscuro" y hacía un sentido retrato de su colega y amigo. "Al menos se ha ido rápidamente y sin dolor" explica Randi.

La gran tragedia de la muerte de estos divulgadores de vieja escuela es que están dejando un vacío que las nuevas generaciones de periodistas no parecen demasiado dispuestos a llenar. En un planeta cada día está más lleno de charlatanes y gente que lucra de la credulidad pública promoviendo supersticiones y seudoconocimientos en todos los medios a su alcance, hacen falta muchos más divulgadores como Martin Gardner, como Arthur C. Clarke, como Isaac Asimov, como Carl Sagan, profesionales que hicieron gala de honestidad intelectual, información, cultura, siempre dispuestos a ser productivos a sus comunidades hablando fuerte y claro sobre las posibilidades, responsabilidades y riesgos de la ciencia, pero sobre todo sin temor a desenmascarar a cuanto vendedor de sebo de culebra se cruzara en su camino.

Enlaces relacionados

Pablo Vásquez para Sophimanía

lunes, 1 de febrero de 2010

Robot de seis patas camina usando "la lógica de la cucaracha"

Foto: Poramate Manoonpong and Marc Timme

Subiendo una loma o caminando por terreno irregular, un nuevo robot de seis patas avanza usando circuitos digitales que imitan la técnica cerebral de las cucarachas y otros insectos similares.

En las cucarachas, los movimiento repetitivos como respirar o caminar están controlados por pequeños racimos de neuronas llamados "generadores centrales de patrones" o CPGs por sus siglas en inglés.

Las versiones electrónicas de estos CPGs están siendo usados en robots para que caminen. Pero uno de los enfoques requiere que diferentes CPGs controlen distintos tipos de deplazamientos (unos CPGs para trepar, pero otros para rodear un obstáculo, etc).

"Este enfoque sin embargo tiene algunas consecuencias indeseables -explica Marc Timme, del instituto Max Planck, en Alemania- por ejemplo, si el robot no cuenta con un CPG adecuado para afrontar cierta situación, se quedará inmovil sin saber qué hacer. Es complicado el uso de múltiples CPGs".

Un enfoque distinto es el usado por otro robot de seis patas llamado AMOS, quien tiene un solo CPG, pero capaz de generar distintos patrones de movimiento repetitivo, de una manera más flexible.

El proceso es parecido a cómo los humanos, al montar bicicleta, nos adaptamos a pedalear manteniendo el cuerpo en posición vertical. Lo que se busca es un robot capaz de aprender cómo adaptarse a un ambiente dinámico sin perder movilidad.

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

domingo, 20 de septiembre de 2009

¿Pueden los robots tomar decisiones morales? Un par de ingenieros dicen que sí

Walle puso el dedo en varios dilemas bien humanos: amor y responsabilidad
medio ambiental. Foto original: Pixar

Robots y computadoras son diseñados para realizar acciones de forma automática, sin intervención humana, pero... ¿Es concebible que una máquina haga juicios morales? Se puede hacer un software para que una máquina actúe "éticamente".

A eso apuntaban las famosas "leyes de los robots" propuestas por Isaac Asimov en sus famosas novelas de ciencia ficción. Y es que hay una relación íntima entre crear algo con "autonomía de acción" y su capacidad de juicio y comportamiento moral.

En 1982 el replicante Roy Batty enfrentó el dilema moral: ¿Le perdono la
vida a mi enemigo? Foto: Warner Bros.

Este ha sido un tema de ciencia ficción por décadas. En 1982 la película "Blade Runner" exploraba esa problemática en base a los "replicantes", especies de androides que hacían uso de su libertad y cuyo líder, Roy Batty (Rutger Hauer) en el momento clímax de la película, decide perdonarle la vida a su archienemigo humano Rick Deckard (Harrison Ford).

"No sé por qué salvo mi vida -reflexiona Deckard- quizás al momento de morir amó la vida más que nunca. No solo su vida. Todas las vidas. Incluso la mía. Después de todo sus preguntas eran las mismas que las nuestras: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuánto tiempo tenemos para descifrarlo?".

Spielberg también trató el tema en "Inteligencia Artificial" del 2001.
Foto: Dreamworks

Pero el tema está dejando de pertenecer a la ciencia ficción para ser un tema de ingeniería y robótica reales. Un reciente artículo publicado por Luis Moniz Pereira, de la Universidad Nova de Lisboa y por Ari Saptawijaya de la Universidad de Indonesia, titulado "Prospectiva lógica para modelos de moralidad" toca el tema desde el punto de vista de la inteligencia artificial.

La prospectiva analiza las consecuencias hipotéticas de decisiones morales posibles. Y los autores declaran (¿acaso con exceso de triunfalismo?) que el tema ha dejado de ser exclusivamente humano y filosófico.

Los autores creen que han dado una exitosa respuesta al llamado "dilema del tranvía" expuesto por Philippa Foot, dilema que propone lo siguiente: un villano ha amarrado en una vía a cinco personas que morirán cuando pase el tranvía. Tu puedes salvarlas apretando un botón que tienes a mano y que desviará el tranvía. Sin embargo, la nueva ruta que tomará la máquina matará a una persona. ¿Qué harías?

Los rasgos humanoides de ciertos robots potencian el debate, pero la verdad
es que toda computadora, incluso la que estás mirando en este momento,
puede considerarse un "robot". Foto: Warner Bros

La base del dilema es: ¿es moral elegir salvar a cinco a costa de uno? ¿Es moral no hacer nada y quedarse mirando?

Según los autores del artículo, sus modelos informáticos tomaron decisiones indistinguibles de las humanas para resolver el dilema del tranvía y sus muchas variantes. Lo que no han dicho es si eso es un alivio o un motivo de preocupación.

Paradójicamente, sin hablar y sin piernas, Walle es uno de los personajes
más "humanos" de la ciencia ficción. Foto: Pixar

En un mundo donde las máquinas cada vez hacen más cosas más más relacionadas a la supervivencia humana (control de ferrocarrilles, control aéreo, control del tránsito, explotación de recursos, sistemas de seguridad, etc), la pregunta deja de ser cosa de ciencia ficción y de filósofos para encarar aspectos de la vida doméstica. ¿Tu opinión?

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros