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sábado, 2 de abril de 2011

"Sinfonía de la ciencia" produjo otro video clip: Oda al cerebro

Subtitulado en castellano gracias a Kube84. Video: Symphony of Science

El proyecto "Symphony of Science" o "Sinfonía de la ciencia", que crea video clips musicales partiendo de fragmentos de documentales y declaraciones de destacados científicos, ha puesto en línea una nueva producción: Oda al cerebro.

Al igual que sus entregas anteriores, utilizan partes de diversos documentales para construir, gracias a una creativa edición y un programa que le da musicalidad de los textos hablados, un video clip que hace las veces de divulgador científico.

Letra de "Oda al cerebro"

Es increíble considerar que tengo en mis manos el lugar donde alguien, alguna vez, sintió, pensó y amó.

Durante siglos, los científicos han estado luchando para entender este objeto poco atractivo en su totalidad.

Aquí está esa masa de gelatina, puedes sostenerla en la palma de tus manos, y puede contemplar la inmensidad del espacio interestelar.

El cerebro ha evolucionado desde dentro hacia afuera. Su estructura refleja todas las etapas por las que ha pasado.

Información en forma de energía, corrientes simultáneas, a través de todos nuestros sistemas sensoriales.

Y entonces estalla este enorme collage por lo que el momento actual parece, lo que se siente, lo que suena.

Y entonces estalla este enorme collage, y en ese momento somos perfectos. Somos todo. Somos hermosos.

Su apariencia es horrible, arrugado como una nuez, con la consistencia de las setas.

Lo que sabemos está codificado en las células llamadas neuronas, y hay cien mil millones de conexiones neuronales.

Esta intrincada y maravillosa red de neuronas ha sido llamada "el telar encantado".

Las neuronas almacenan sonidos también, y fragmentos de música, orquestas enteras tocan dentro de nuestras cabezas.

Veinte millones de dólares en volumen de información, dentro de la cabeza de cada uno de nosotros.

El cerebro es un lugar muy grande, es un espacio muy pequeño.

Información en forma de energía, corrientes simultáneas, a través de todos nuestros sistemas sensoriales, y entonces estalal en este enorme collage por lo que el momento actual parece lo que se siente, y lo que suena.

Ya no a merced del cerebro reptil, podemos cambiarnos a nosotros mismos. Piensa en las posibilidades.

Piense en su cerebro como un periódico, piense en toda la información que puede almacenar, sin ocupar demasiado espacio, debido a que está plegado.

Vemos con los ojos, pero vemos con el cerebro también, y ver con el cerebro a menudo se llama imaginación.

Y entonces explota este enorme collage, y en ese momento somos perfectos, somos todo, somos hermosos.

Es la parte más misteriosa del cuerpo humano, y domina la forma en que vivimos nuestras vidas adultas. Es el cerebro.

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Pablo Vásquez para Sophimanía con información de Symphony of Science

martes, 9 de noviembre de 2010

¡Feliz cumpleaños Carl Sagan! Como un homenaje, recordemos sus 15 frases más famosas


Al maestro con cariño, y con admiración. Imagen: Lapizarradeyuri.com

De entre todos los divulgadores científicos destaca por diversas razones el gran Carl Sagan, quien hoy día 9 de noviembre de 2010 habría cumplido 76 años. Sagan, sin embargo, murió el 20 de diciembre del 96, fruto de una compliación posterior (una neumonía) a que fuera tratado contra una forma de leucemia.

Como era de esperar diversos organismos de todo el mundo están homenajeando a Sagan en el 76 aniversario de su nacimiento, celebración que ningún científico ni aficionado a la ciencia puede dejar pasar.

A modo de homenaje y agradecimiento a este gran científico, cuyos libros y documentales televisivos ('Cosmos') inspiraron a millones de personas a seguir el fascinante camino de la ciencia, seleccionamos quince de sus frases más notables y esclarecedoras.

Quince frases inmortales de Sagan

1) Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencias extraordinarias.

2) Si quieres salvar a tu hijo del polio puedes rezar o puedes vacunarlo. Aplica la ciencia.

3) Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre.

4) El primer pecado de la humanidad fue la fe; la primera virtud la duda.

5) A veces creo que hay vida en otros planetas y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa.

6) La ausencia de prueba no es prueba de ausencia.

7) Para hacer una tarta de manzana primero tienes que crear un universo.

8) En algún sitio algo increíble espera ser descubierto.

9) Somos el medio para que el Cosmos se conozca a sí mismo.

10) El universo no fue hecho a medida del hombre; tampoco le es hostil: Es indiferente.

11) La ciencia es más que un simple conjunto de conocimientos: es una manera de pensar.

12) Somos polvo de estrellas.

13) En la ciencia la única verdad sagrada es que no hay verdades sagradas.

14) Hemos averiguado que vivimos en un insignificante planeta de una triste estrella perdida en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo en el que hay muchas mas galaxias que personas.

15) La Tierra es un lugar más bello para nuestros ojos que cualquiera que conozcamos. Pero esa belleza ha sido esculpida por el cambio: el cambio suave, casi imperceptible, y el cambio repentino y violento. En el Cosmos no hay lugar que esté a salvo del cambio.

Información de ALT1040. Edición y resumen de Sophimanía

miércoles, 27 de octubre de 2010

Neurociencias: ¿El 'orden cósmico' existe o solo está en nuestra mente?

Foto: Andandara.com

Eduard Büsching envió a Einstein una copia de su libro "No hay dios" en 1929. Einstein respondió "Los seguidores de Spinoza vemos a nuestro dios en el maravilloso orden y las leyes de todo lo que existe".

La visión de Einstein de un universo como un todo ordenado y armónico condicionó su aceptación de la mecánica cuántica, a pesar de las evidencias experimentales.

Años después, Carl Sagan no pudo sustraerse a la visión del universo como un todo ordenado y armónico. En su famosa serie de televisión afirmó: "El cosmos está lleno de verdades elegantes; de interrelaciones exquisitas; de la sobrecogedora maquinaria de la naturaleza". La misma idea de Einstein, en términos no tan explícitos.

¿Pero existen realmente ese orden y esa armonía? ¿Existe esa maquinaria universal que les habla de un relojero a los seguidores del diseño inteligente?

Carl Sagan, uno de los mayores y mejores divulgadores científicos contemporáneos.
Foto: Internet

A continuación vamos a explorar algunos aspectos que pondrán en evidencia que, científicamente hablando, no tenemos base para atribuir al universo, más allá de toda duda razonable, un orden y una armonía. Fundamentalmente porque no sabemos cómo es en sí, fuera de los experimentos y de cómo lo percibimos.

La mecánica cuántica se fundó sobre la existencia de la dualidad onda-corpúsculo de la luz y la materia. ¿Pero cómo podemos concebir que una partícula tenga las propiedades de una onda? ¿Y cómo podemos imaginar una onda que tiene las propiedades de una partícula?

En 1927, Niels Bohr se dio cuenta de que la clave para poder tener un discurso cuántico consistente estaba en la palabra "simultáneamente". Se dio cuenta de que nuestros modelos de la materia y de la luz se basan en su comportamiento durante los experimentos que se realizan en los laboratorios. En algunos de esos experimentos se comportan como partículas y en otros como ondas. Pero la luz y los electrones nunca se comportan simultáneamente como partículas u ondas. En cada experimento específico se comportan o como partículas o como ondas.

Esto sugirió a Bohr que las descripciones corpuscular y ondulatoria de la luz y la materia son necesarias si bien lógicamente incompatibles entre sí. Deben ser consideradas complementarias entre sí, como si fueran dos caras de la misma moneda. De aquí que Bohr formulase lo que se conoce como Principio de Complementariedad: Los modelos corpuscular y ondulatorio son ambos necesarios para una descripción completa de la materia y de la radiación electromagnética; dado que estos modelos son mutuamente excluyentes, no pueden usarse simultáneamente; cada experimento selecciona una descripción u otra como la apropiada para el mismo.

Niels Bohr, el "Einstein" de lo infinitamente pequeño. Foto: Wikipedia

Al aceptar la dualidad onda-corpúsculo como un hecho de la naturaleza, Bohr estaba diciendo que la luz y los electrones presentan potencialmente las propiedades tanto de partículas como de ondas, hasta que se les observa, momento en el que se comportan como si fuesen una u otra, dependiendo del experimento y de la elección del experimentador.

Esta afirmación tiene implicaciones muy profundas, ya que significa que lo que observamos en nuestros experimentos no es la naturaleza como realmente es cuando no la observamos. De hecho, la naturaleza no favorece un modelo en concreto cuando no la observamos; más bien, es una mezcla de las muchas posibilidades que tiene. Al montar un experimento, seleccionamos el modelo que exhibirá la naturaleza, y nosotros decidimos si los fotones o los electrones se van a comportar: como partículas o como ondas.

Según Bohr, el experimentador se convierte en parte del experimento, por lo que nunca podemos observar todos sus aspectos como realmente son, sólo podemos conocer la parte de la naturaleza que se manifiesta en nuestros experimentos.

La consecuencia de este hecho es el principio de incertidumbre, que establece una limitación cuantitativa sobre lo que podemos aprender de la naturaleza en una interacción dada; y la consecuencia de esta limitación es que debemos aceptar la interpretación probabilística de los procesos cuánticos individuales. De aquí el nombre de principio de indeterminación que recibe a veces el principio de incertidumbre. Mientras la mecánica cuántica siga siendo válida, no hay forma de evitar estas limitaciones sobre lo que podemos conocer.

¿La belleza natural, otra categoría que está más en la mente? Foto: Decoraestilo.com

El principio de complementariedad y sus consecuencias epistemológicas están, por tanto, en contradicción directa con la visión del universo como un todo ordenado y armónico, sometido a leyes inmutables, independiente de nuestras observaciones (empirismo filosófico).

¿Cómo es posible que Einstein, Sagan y otros caigan en la falacia de pensar que hay un orden en el cosmos? ¿Por qué, a pesar de conocer la mecánica cuántica seguían pensado que el universo es ordenado? La respuesta está en las propiedades de la información y en las limitaciones de nuestro cerebro.

Todos sabemos que la información es costosa de conseguir, almacenar, manipular y recuperar. Por consiguiente nuestro cerebro, inmerso en un entorno con infinidad de datos, debe seleccionar cuáles eleva a nivel consciente, cuáles almacena, cómo los almacena y cómo accede a ellos.

Para poder manejar la enorme cantidad de información necesaria para la supervivencia nuestro cerebro se ve obligado a recurrir a un truco: lo mismo que tú haces en tu computadora: compactar archivos; en el caso del cerebro 'compactar archivos' se llama 'crear historias'.

Einstein tenía problemas con las bases de la mecánica cuántica. Foto: Internet

Imaginemos que nos dan una hoja de papel con 500 palabras al azar y nos piden que las memoricemos. A primera vista parece una tarea imposible. Sin embargo, si esas quinientas palabras estuviesen ordenadas formando un texto que cuenta una historia, lo podríamos memorizar con cierta facilidad. Cuanto más aleatoria es la información, más difícil es de resumir, más difícil es encontrar pautas y reglas y, para nuestros cerebros es más difícil y costosa de almacenar, manipular y recuperar.

Por tanto, nuestro cerebro reduce los datos que recibe, y su aleatoriedad, eliminando los que considera superfluos, reordenando y sometiéndolos a reglas (nemotécnicas), aumentando el orden artificialmente.

Por tanto, cuanto más resumimos, más orden incorporamos y menor es la aleatoriedad. Los mismos condicionantes que nos hacen simplificar son los que nos empujan a pensar que el universo es menos aleatorio de lo que en realidad es.

Nosotros no vemos el universo como es, no podemos, vemos el resumen del resumen, ordenado por nuestro cerebro; y como encontramos que este resumen tiene orden, no lo atribuimos al resumidor sino a la fuente de los datos, al universo.

No es una foto tomada por el Hubble, es un fractal. Imagen: Tcdesign.net

Los mitos, las religiones y algunas corrientes filosóficas no son más que expresiones de este orden impuesto por las limitaciones de nuestro cerebro para hacer comprensible el mundo que nos rodea. El corolario es que existen tantos órdenes cósmicos como personas, pues no hay dos que crean exactamente lo mismo.

Un segundo corolario es que nuestros desequilibrios mentales modifican nuestra visión del orden del mundo. Así, muchos desórdenes psicológicos incluyen entre sus síntomas la sensación de haber perdido el control sobre las cosas, de ser incapaz de encontrar un sentido al mundo.

En el otro extremo una inyección de L-dopa, una sustancia que se usa en el tratamiento del Parkinson, un precursor del neurotransmisor dopamina, disminuye el escepticismo y aumenta la capacidad de encontrar pautas: la persona se vuelve vulnerable a pseudociencias como la astrología, el tarot, la numerología, y supersticiones de todo tipo. Las personas con niveles altos de dopamina también corren el riesgo de volverse adictas a los juegos de azar, como la ruleta, porque perciben claramente pautas en las sucesiones de números aleatorios.

La persona que consume LSD sabe que alterar la concentración de determinadas sustancias en el cerebro le permitirá contemplar el universo en otro orden que el habitual, incluso podrá percibir el universo como carente de tiempo.

Spinoza, un adelantado a su tiempo. Imagen: Wehaitians.com

En el siglo XVII Spinoza se adelantó 300 años a la neurociencia actual al escribir:

"Y como aquellos que no entienden la naturaleza de las cosas nada afirman realmente acerca de ellas, sino que sólo se las imaginan, y confunden la imaginación con el entendimiento, creen por ello firmemente que en las cosas hay un Orden, ignorantes como son de la naturaleza de las cosas y de la suya propia. Pues decimos que están bien ordenadas cuando están dispuestas de tal manera que, al representárnoslas por medio de los sentidos, podemos imaginarlas fácilmente y, por consiguiente, recordarlas con facilidad; y, si no es así, decimos que están mal ordenadas o que son confusas. Y puesto que las cosas que más nos agradan son las que podemos imaginar fácilmente, los hombres prefieren, por ello, el orden a la confusión, como si, en la naturaleza, el orden fuese algo independiente de nuestra imaginación".

Einstein consideraba a Spinoza como su 'filósofo de cabecera', pero no parece haberlo leído con demasiado detenimiento.

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Artículo de César Tome López para Amazings.es. Resumen de Sophimanía

sábado, 22 de mayo de 2010

La divulgación científica de luto: murió Martin Gardner


Gardner en el 2008. Foto: Scotmorris.files

Quizás su nombre no resulte conocido para la mayoría, pero el diligente trabajo de Martin Gardner como filósofo, matemático y divulgador científico a lo largo de toda una vida sin duda ha tenido y seguirá teniendo profundo efecto en el mundo entero.

Nacido en Oklahoma (Tulsa) en 1914, Gardner estudió filosofía pero se dedicó al periodismo, donde se hizo conocido por tratar temas matemáticos de forma clara y amena, lo que eventualmente lo convertiría en columnista habitual de la prestigiosa revista Scientific American.

Ahí, por tres décadas encantó a sus lectores con juegos matemáticos, los que incluían la explicación de paradojas, algoritmos complejos, etc. No importa lo complicado que fuera el tema, bajo la pluma de Gardner las ideas se hacían claras y amenas, pues como todo gran divulgador tenía el don de explicar sin perder el buen humor ni la ironía.

Foto: Wikimedia

Pero su mundo no se limitaba a las matemáticas, Gardner también combatió la charlatanería desde otra publicación de prestigio: Skeptical Inquirer. Ahí pasó revista a temas seudocientíficos como "fenómenos paranormales", "ovnis", "ciencias ocultas", etc. poniendo al descubierto siempre su naturaleza fraudulenta.

Al mismo tiempo de su labor periodística, Gardner publicó muchos libros, los más populares sobre juegos matemáticos, pero también sobre filosofía ('Los ¿por qués? de un escriba filosófico' por ejemplo) y divulgación científica.

La muerte le ha llegado a los 96 años y la comunidad de divulgadores científicos norteamericanos la ha recibido con gran pesar. James Randi, otro gran divulgador, titulaba hoy su columna "Mi mundo es ahora un poco más oscuro" y hacía un sentido retrato de su colega y amigo. "Al menos se ha ido rápidamente y sin dolor" explica Randi.

La gran tragedia de la muerte de estos divulgadores de vieja escuela es que están dejando un vacío que las nuevas generaciones de periodistas no parecen demasiado dispuestos a llenar. En un planeta cada día está más lleno de charlatanes y gente que lucra de la credulidad pública promoviendo supersticiones y seudoconocimientos en todos los medios a su alcance, hacen falta muchos más divulgadores como Martin Gardner, como Arthur C. Clarke, como Isaac Asimov, como Carl Sagan, profesionales que hicieron gala de honestidad intelectual, información, cultura, siempre dispuestos a ser productivos a sus comunidades hablando fuerte y claro sobre las posibilidades, responsabilidades y riesgos de la ciencia, pero sobre todo sin temor a desenmascarar a cuanto vendedor de sebo de culebra se cruzara en su camino.

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Pablo Vásquez para Sophimanía

lunes, 2 de marzo de 2009

¿Por qué la evidencia de "lo paranormal" nunca es concluyente?

¿La "verdad" está allá "afuera" o quizás estará "acá adentro" en nuestra
propia mente? Fuente: Internet

Cada cierto tiempo los medios dan a conocer una noticia que promete develar un misterio de larga data: una cura milagrosa aquí, una foto de un monstruo allá, un video con alguna "anomalía" por acullá. Pero el misterio no se llega a develar porque la evidencia final no aparece.

Por décadas los creyentes en el culto "Ovni" prometen que la prueba definitiva de las supuestas visitas extraterrestres siempre están "a la vuelta de la esquina", pero esa famosa prueba nunca aparece, ya sea porque los supuestos extraterrestres incumplieron la cita pactada "telepáticamente" con algún "contactado" o porque los gobiernos del mundo se dieron mañana para "encubrir la verdad".

Por años los cultores de la "New Age" también han anunciado el inicio de etapas de armonía y convergencia universales, a partir de la cual en la Tierra reinaría la paz, el amor y la hermandad entre todos (como anunciaron en 1987 por ejemplo), pero, desgraciadamente, las guerras, el terrorismo, la pobreza y el hambre continúan afectando a la mayor parte de la población mundial.

Eventualmente un "investigador independiente" dice que tiene en sus manos la prueba definitiva de las visitas extraterrestres o la ubicación del Arca de Noé o el cuerpo de un supuesto Piegrande. Pero analizadas bajo el rigor científico, esas pruebas no llegan a demostrar nada.

Sin embargo la repetición de este patrón, año tras año tras año (es decir, anuncio y expectativa mediática versus decepción) se va convirtiendo en la mejor evidencia de que los llamados "fenómenos paranormales" no serían más que nuestros propios temores e ilusiones proyectados en espacios de ambigüedad sensorial o conceptual: fotos borrosas, videos pixeleados, cámaras defectuosas, puras coincidencias, testimonios de oídas o simple, llana y fraudulenta charlatanería.

La mentalidad de la ciencia, sin embargo, siempre deberá ser analizar con rigor las supuestas evidencias cada vez que se presenten y vengan de donde vengan, pero teniendo en cuenta lo que decía el famoso científico y divulgador Carl Sagan: "Afirmaciones extraordinarias requieren de de evidencias extraordinarias".

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros