Mostrando entradas con la etiqueta actividad cerebral. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta actividad cerebral. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Estudio puede detectar Alzheimer hasta 10 años antes


Ilustración: ZielinSki

Un nuevo protocolo de investigación permite detectar el riesgo a desarrollar Alzheimer, o descartarlo, hasta con 8 a 10 años de anticipación.

El estudio – desarrollado por el equipo de Enfermedades Cognitivas del Cemic, e integrado por investigadores de Argentina, España, Estados Unidos, Italia, China, Francia, Canadá y Taiwan – añade a las evaluaciones tradicionales, una tecnología que combina la tomografía por emisión de positrones (PET, según sus siglas en inglés) con un nuevo marcador radiactivo que ha demostrado tener alta afinidad específica por las placas amiloides, el AV45, que incluye una molécula combinada con flúor 18 y es elaborado en Argentina por Laboratorios Bacon.

Las pruebas con marcadores biológicos permiten identificarla precozmente antes de que se declare abiertamente la demencia, cuando todavía la persona presenta un deterioro cognitivo leve. Dentro de este estudio, si los primeros síntomas se presentan a los 65, se puede diagnosticar con certeza si está teniendo un trastorno en el metabolismo de la proteína beta amiloide. “Con esta tecnología se pueden ganar diez años y eso permite actuar antes de que la enfermedad destruya tanto el cerebro que ya sea imposible intervenir.”, apunta el psiquiatra Fernando Taragano, el principal investigador de este proyecto.

¿Pero de qué sirve saber antes si aún no existe una cura?

Según Taragano, un paciente que recibe el diagnóstico temprano puede iniciar un tratamiento con medicinas o empezar estrictos programas de estimulación aeróbica y cognitiva que ayudan a demorar la aparición de los síntomas. Hoy se sabe que las actividades aeróbicas (como la caminata o la natación) mejoran el funcionamiento de las neuronas. Además, ofrece la ventaja de poder organizar mejor el tiempo de organizar la propia vida.

“El estudio dura alrededor de una hora -explica la doctora María Bastianello, la única especialista autorizada por la Anmat y la Autoridad Regulatoria Nuclear para realizar la detección por este método-. Inyectamos el biomarcador por vía endovenosa y esperamos entre 45 y 50 minutos para que el radiofármaco se «pegue» a las placas. Luego, en 15 minutos obtenemos las imágenes."

Además de la tomografía por emisión de positrones, la evaluación incluye más pruebas, como la resonancia magnética y la punción lumbar del líquido cefalorraquídeo para detectar déficits metabólicos beta amiloides.

Según los especialistas, un 70% de las personas con síntomas cognitivos y placas amiloides desarrollarán la enfermedad. Este estudio abarca cuatro líneas de estudios que intentan determinar cuáles son los trastornos de memoria, del lenguaje y de las conductas cuando empieza la demencia. Otro de los objetivos es poder determinar cuánto tiene que caminar una persona de más de 80 años para mantenerse cognitivamente saludable.

Enlaces relacionados


martes, 1 de junio de 2010

El cerebro robado de Einstein y su papel en el develamiento de los misterios de la mente



En los 55 años que Einstein lleva muerto, muchos científicos han tratado de descubrir qué lo hizo tan inteligente. Pero nadie ha tratado tanto como el patólogo Thomas Harvey, quien perdió su trabajo y su reputación tratando de resolver el enigma del genio de Einstein. Harvey nunca halló la respuesta, pero a través de una curiosa secuencia de eventos, sus actos ayudaron a transformar nuestro entendimiento de cómo trabaja el cerebro.

¿Cómo ocurrió esta peculiar historia que envuelve un genio muerto, su cerebro robado, un científico tramposo y una loca idea que resultó no ser tan loca?

El genio, Einstein, murió el 18 de abril de 1955, en el hospital de Princeton, New Jersey. La ciudad, normalmente tranquila, se vio de pronto invadida por reporteros, científicos notables y gente común con el único deseo de estar cerca de un gran hombre, aunque ya estuviera muerto.

Imagen: Internet / Edición: Sophimanía

Michael Paterniti, un escritor que ha hecho bastante investigación sobre ese día, dice que fue como la muerte de un profeta. Thomas Harvey fue el encargado de realizar la autopsia del genio. Durante el procedimiento le sacó el cerebro para examinarlo, algo considerado de rutina, pero luego, en lugar de volverlo a poner en el cráneo, Harvey lo dejó en un recipiente con formaldeído.

El hecho es, cuenta Paterniti, que Harvey se quedó con el cerebro de Einstein en circunstancias muy sospechosas. El patólogo dijo luego que fue el hijo del sabio quien le dio permiso para quedarse con el cerebro, pero la familia negó luego esta versión.

Esto le costó a Harvey su trabajo y su reputación, ya que fue denunciado por varios de sus colegas. El afrontó la crisis, pero no devolvió el cerebro. Su justificación, sigue contando Paterniti, es que lo hizo por "su sentido del deber para con la ciencia".

"El creía que su papel era preservar el cerebro de Einstein para ponerlo en manos de los mejores neuroanatomistas, quienes deberían averiguar cuál es la clave en la configuración del cerebro de un genio" dice Paterniti.

El escritor pudo hablar con Harvey cuarenta años después, y le preguntó por el cerebro del físico. En el teléfono, Harvey aceptó devolverlo a Evelyn la nieta de Einstein, que vivía en Berkeley, California.

Foto: Vialuxe.com

En esa época Harvey tenía ya más de ochenta años y vivía solo, a pocos kilómetros de Princeton. Paterniti rentó un Buick Skylark y llegó hasta su casa. "Sacó varios maletines -recuerda el escritor- en uno estaba el cerebro de Einstein, metido en un Tupperware".

Pusieron el equipaje en la maletera y comenzaron un viaje que Paterniti relata en su libro: "Manejando con mister Albert", travesía que incluyó una parada en Lawrence para visitar al famoso y controvertido escritor William S. Burroughs, el que años antes había sido vecino de Harvey.

Durante el viaje, Harvey le contó a Paterniti cómo, durante varios años, había tratado de cumplir su "deber para con la ciencia" enviando pedazos del cerebro de Einstein a diversos neurocientíficos.

Uno de los científicos que había pedido muestras del cerebro del genio fue Marian Diamond, de la Universidad de California, en Berkeley. Ella se interesaba por partes provenientes de cuatro áreas del cerebro de Einstein, pero a pesar de que Harvey le había dado su conformidad, no le envió nada hasta tres años después, cuando ella ya había perdido la esperanza. Entonces Diamond abrió su casilla de correo y descubrió un pomo de mayonesa con un pedazo de cerebro dentro.

En ese tiempo, los años ochenta, la mayoría de científicos todavía creía que lo que hacía inteligente al cerebro era la cantidad de neuronas, y para entonces ya se sabía -por otras muestras- que en ese punto el cerebro de Einstein no difería de un cerebro promedio.

Pero Diamont estaba fascinada por otro tipo de célula cerebral, llamada "célula glial" o "celula pegajosa", cuya función -se suponía- era la de mantener compacto y unido el cerebro.

Diamond quería ver si el cerebro del genio tenía más "células pegajosas" que el promedio. Y en efecto, tenía más de estas células, precisamente en áreas relacionadas con la imaginación y el pensamiento complejo.

Fotos: Archivo de el diario El Comercio

El descubrimiento tuvo cierta repercusión en la prensa, pero los científicos realmente no tenían idea qué hacer con él recuerda ahora Doug Fields, un investigador del cerebro que trabaja en el Instituto Estadounidense de la Salud.

Era un hallazgo peculiar e intrigante, pero no se veía relación directa con la inteligencia de Einstein. Proponer algo así en esa época hubiera sido algo "loco" cree Fields.

Entonces, en 1990, el investigador de la Universidad de Stanford, Stephen J. Smith, publicó en la revista Science un artículo que lo cambió todo. Smith sabía que la comunicación neuronal usaba una combinación de impulsos eléctricos y señales químicas, y sospechaba que las "células pegajosas" eran las encargadas de llevarlas de una neurona a otra.

Pero la idea de Smith era todavía más radical: el pensaba que estas células podían incluso retransmitir esas señales químicas a otras áreas distantes del cerebro.

Si Smith tenía razón, significaba que las "células pegajosas", cuyo nombre científico es astrocitos, tenían un papel importante en el aprendizaje, la memoria y eventualmente la genialidad. El puso a prueba su idea en ratones.

Comenzó poniendo astrocitos de ratón en un microscopio. Lucían -cuenta- como estrellas en una noche despejada y sin Luna. Usando glutamato, un neurotransmisor, comprobó que estas células podían pasarse los mensajes químicos, que -de hecho- se comunicaban.

El hallazgo del papel de los astrocitos en la mecánica de la mente abrió toda una nueva perspectiva desde la cual estudiar el cerebro, una auténtica revolución neurocientífica que todavía se mantiene hoy, tras décadas de investigaciones.

"Ahora -dice Fields- sabemos la importancia de los astrocitos en muchos procesos cognitivos, por lo que ahora no es "loco" pensar que una cantidad mayor de estas células en ciertas zonas del cerebro ayudaran a Einstein a desarrollar sus habilidades matemáticas y de imaginación".

Harvey murió el 2007, sin tener una conciencia clara de estos hallazgos. Pero los que lo conocieron no tienen duda de que habría estado orgulloso y satisfecho de ellos, y del papel que él mismo asumió en la línea de eventos que llevaron a esos descubrimientos.

Pero volvamos al viaje de Paterniti, Harvey el cerebro de Einstein. Cuando el 'trío' llegó a Berkeley, Evelyn, la nieta del físico, no quiso recibir el Tupperware con lo que quedaba del cerebro de su abuelo, por lo que dieron media vuelta y lo regresaron al departamento de patología de la Universidad de Princeton, donde permanece hasta hoy.

Enlaces relacionados

Información de NPR. Versión, edición y traducción de Sophimanía

martes, 27 de abril de 2010

Paciente toca el violín mientras le operan el cerebro


Video: América TV

Si para cualquier persona normal y corriente un trastorno neurológico que provoca temblores en las manos puede suponer un problema cotidiano, imaginen para un violinista. Ésa es la historia de Roger Frisch, el músico encargado de tocar el violín en la orquesta de Minnesota, cuya dolencia le obligó a pasar por el quirófano hace un mes. Apenas 30 días después, el artista ya ha vuelto a actuar en público tal y como confirman fuentes de la Clínica Mayo, donde fue intervenido.

La operación de Frisch fue de esas que dan la vuelta al mundo por lo inédito. Mientras el equipo de neurocirujanos le intervenía a cerebro abierto, Frisch tocaba su instrumento en la mesa de operaciones para comprobar que la cirugía no estaba afectando a sus capacidades musicales. Sus notas fueron recibidas por aplausos en el quirófano y sólo un día después pudo volver a ensayar con normalidad.

El músico había pasado al menos dos años tratando de ocultar su temblor esencial, un trastorno causado por un problema con la sección del cerebro encargada de controlar el movimiento (una patología que afecta a unos 10 millones de personas, sólo en EEUU). Sin embargo, el problema comenzó a hacerse evidente cuando tocaba el violín en la orquesta, sobre todo en algunas notas.

Por eso, buscó ayuda en el doctor Kendall Lee, responsable de Ingeniería Neuronal en la Clínica Mayo. Algunos pacientes, le explicó, conviven con el problema a base de betabloqueantes y otros fármacos; sin embargo, existía una segunda vía: la estimulación cerebral profunda. Es decir, abrirle el cerebro e instalar unos electrodos en la zona donde la señalización celular del violinista era defectuosa.

Los temblores, que podrían haber supuesto el final de más de 30 años de carrera musical, desaparecieron prácticamente en cuanto los cirujanos empezaron a 'hurgar' en su cerebro. Este tipo de intervención, explican los especialistas, puede llevarse a cabo con anestesia local (puesto que este órgano carece de receptores del dolor y el paciente no siente molestias), lo que permitió a Frisch tocar su instrumento mientras le intervenían, para comprobar en tiempo real el efecto de la cirugía.

Un portavoz de la Clínica Mayo explica a El Mundo.es que se trata de la primera vez que se le pide al paciente un tipo de respuesta de este tipo mientras se somete a una estimulación cerebral profunda. Aunque como aclaran fuentes de la Academia Americana de Neurología en la cadena de televisión ABC News, el procedimiento no es totalmente inocuo, y se calcula que un 18% de los pacientes registra algún tipo de complicación.

En el caso del violinista, a pesar de la mejoría, lo más probable es que siga sufriendo el problema (con menos intensidad, eso sí) el resto de su vida. Aunque apenas transcurrido un mes de la cirugía 'a violín abierto', ya ha podido interpretar en público sus notas favoritas.

Información de ElMundo.es. Resumen de Sophimanía
Artículo original y completo (en castellano) aquí

miércoles, 3 de marzo de 2010

Aprender mantiene la salud cerebral, la memoria y la vitalidad mental


Foto: Sutton.gov.uk

Usando una innovadora técnica de monitoreo, un equipo de neurocientíficos de la Universidad de California en Irvine (EE.UU.), liderados por Lulu Chen y Christine Gall, ha comprobado que el aprendizaje cotidiano mantiene nuestro cerebro sano y frena los efectos negativos del envejecimiento sobre las neuronas.

La clave, según los investigadores, reside en la producción de una molécula llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) que fomenta el crecimiento de las conexiones (sinapsis) que permiten la comunicación entre neuronas, y además es clave para la memoria.

Este proceso está ligado a los llamados ritmos theta, que median en la comunicación entre el hipocampo y otras regiones del cerebro, y suponen la activación de numerosas neuronas de manera sincronizada a una frecuencia de entre 3 y 8 veces por segundo.

Estos ritmos permiten que las sinapsis sean más intensas en áreas cerebrales relacionadas con la memoria. Y además, según Gall, existen "evidencias de que estos ritmos decaen a medida que envejecemos, lo que puede explicar muchos problemas de memoria".

Permanecer mentalmente activos como "eternos aprendices" puede mantener las señales del BDNF a un ritmo constante, haciendo que las neuronas funcionen de manera óptima. Y en edades avanzadas esta actividad permanente "impediría el declive intelectual", según explica Gall en el último número de la revista PNAS.

Información de MuyInteresante. Resumen de Sophimanía

domingo, 28 de febrero de 2010

Rebecca Saxe y el problema de cómo hacemos juicios morales

Activa los subtítulos en castellano y disfruta de la conferencia. Video: Ted.com

Rebecca Saxe es una neurocientífica especializada en los procesos que tienen que ver con el conocimiento, especialmente "el conocimiento del otro". Su investigación ha descubierto algo fascinante: así como tenemos áreas del cerebro especializadas en ver, hablar, sumar, escuchar, etc, tenemos un sistema dedicado casi exclusivamente a tratar de entender qué pasa en las mentes que nos rodean.

¿Realmente es tan difícil entender las mentes de los otros? ¿Son tan oscuras sus motivaciones, sus razonamientos? ¿Es imposible hacer que cambien de actitudes o creencias?

La zona del cerebro dedicada a la mente de otras personas es la unión temporoparietal derecha, ubicada por encima y por detrás de la oreja derecha. No se usa para otra cosa que no sea tratar de entender la mente de quienes nos rodean, qué dicen, por qué dicen lo que dicen y por qué hacen lo que hacen.

De su funcionamiento depende nuestra capacidad para hacer juicios morales sobre el comportamiento de otras personas y del nuestro.

Pero su funcionamiento no es "automático". Nos toma años afinarlo. En los niños no funciona igual y hay grandes diferencias en este punto cuando un niño tiene tres, cinco, siete y once años. Al comienzo, un niño no puede ponerse "en el pensamiento" de otras personas. Es algo que aprende a través de años de interacción, y gradualmente.

Y hay un aspecto adicional: una vez que somos adultos no todos tenemos la misma capacidad de percibir cómo piensan y sienten los otros. Hay unos más perceptivos que otros. Esto se ve en un juicio con jurado.

La investigación ha encontrado que cuando una persona presta mucha atención a la presunción de inocencia y es cauta a la hora de dar un veredicto, su región temporoparietal derecha trabaja intensamente. Por el contrario, cuando la persona no presenta mucha actividad en esa área, no tiene mayores problemas en decir que otra persona es culpable y merece un castigo.

Posteriormente, usando EMT (es decir un pulso magnético que desorganiza temporalmente el funcionamiento de las neuronas de esa región) se volvió a evaluar los veredictos de estas personas, hallándose que era posible cambiar sus juicios morales solo con magnetismo, no con palabras ni nuevas evidencias.

La investigación de Rebecca Saxe está comenzando, pero desde ya sus hallazgos abren la puerta a difíciles interrogantes: ¿podemos fiarnos realmente de nuestros juicios morales? ¿Es justo exponer a presuntos culpables al veredicto de personas que pueden tener severas limitaciones en sus sistemas de elaboración de juicios? ¿Cabe la posibilidad de manejar los veredictos en un juicio con jurado mediante sistemas de control magnéticos? ¿Deberían todos los jueces y abogados escanear su actividad cerebral para demostrar que tienen sistemas de juicio plenamente funcionales?

Enlaces relacionados

Información de Ted.com. Versión, resumen y edición de Sophimanía

jueves, 18 de febrero de 2010

Estudio detecta envejecimiento cerebral prematuro en algunos portadores del VIH


Imagen: Loni.ucla.edu

El estudio no ha determinado si se debe a la presencia del virus del VIH o a los fármacos que se usan para controlarlo (o a ambos), pero sí se ha encontrado que algunos portadores del virus tienen un flujo de sangre al cerebro propio de personas no portadoras diez o quince años mayores.

El Dr. Beau Ances, neurobiólogo que participó en el estudio, dijo que esto se nota en una mayor tendencia a sufrir problemas de memoria y de otras funciones cognitivas. El estudio fue hecho en 25 portadores, cuya actividad cerebral fue monitoreada por sistemas de resonancia magnética.

Información de Yahoo News. Versión, edición y traducción de Sophimanía

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Inteligencia: el tamaño del cerebro no lo es todo

La cultura popular señala a los "cabezones" como inteligentes, algo que la
neurología desmiente. Imagen: Thumbtackpress

Tener un cerebro más grande no indica necesariamente ser más inteligente. Así lo reveló un nuevo estudio comparativo entre especies. Pequeños insectos puede ser más inteligentes que animales mucho más grandes, a pesar de que solo tienen un fragmento de su tamaño cerebral. Todo esto según un estudio publicado ete mes en la revista "Current Biology".

Los científicos han encontrado que los animales más grandes tienen cerebros más granders simplemente porque sus cuerpos tienen más funciones que requieren de un control centralizado. Por ejemplo músculos más grandes, con más terminaciones nerviosas. Pero eso no implica mayores habilidades para pensar.

"Un cerebro grande no necesariamente es más complejo, simplemente puede ser la repetición interminable de los mismos circuitos neuronales, una y otra vez" ha dicho Lars Chittka, profesor de la Universidad de Londres y uno de los autores del estudio.

"Haciendo una analogía con las computadoras -siguió Chittka- el hecho que una computadora requiera más espacio puede deberse simplemente a que tiene más discos duros, no necesariamente un mejor procesador".

Sus argumentos concuerdan con otras investigaciones que señalaron que la "explosión de inteligencia" en la evolución de los humanos tuvo un correlato de varios factores, no simplemente el tamaño de nuestros cerebros. Otros investigadores incluso señalan que el tamaño actual de nuestro cerebro es menor al de nuestros antepasados.

Haciendo un estudio comparativo en el reino animal, se pueden hallar datos interesantes. El cerebro de una ballena, por ejemplo, pesa alrededor de nueve kilos y tiene más de 200 mil millones de neuronas, mientras que el cerebro humano pesa alrededor de un kilo y medio y tiene unas 85 mil millones de neuronas; a la vez que el cerebro de una abeja pesa un miligramo y tiene algunos millones de neuronas.

Aun así, las abejas pueden contar y distinguir entre otros animales como humanos o perros, también entienden conceptos como "igual" o "diferente" y pueden diferenciar entre formas simétricas y asimétricas.

Así, comparar solo el peso o el tamaño de los cerebros de diferentes animales puede ser engañoso respecto de su inteligencia. Por ejemplo, algunos animales tienen cerebros relativamente grandes, pero sus regiones cerebrales más extensas son las dedicadas al sentido de la vista o el olfato, no al razonamiento o la memoria.

Así, los autores del estudio sugieren que el "pensamiento avanzado" no requiere en realidad de un enorme número de neuronas. Modelos computarizados muestran que pocos y pequeños circuitos neuronales (de apenas miles de neuronas) pueden generar conciencia, algo que los insectos podrían tener. Tenga en cuenta eso la próxima vez que vaya aplastar una (asquerosa) cucaracha.

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

jueves, 16 de octubre de 2008

Navegar por Internet estimula centros clave del cerebro

Zonas activas sin navegar y navegando. Fuente: ScienceDaily

Científicos de UCLA han descubierto que navegar por Internet dispara la actividad de centros cerebrales clave en personas de mediana edad y ancianos.

Centros de toma de decisiones y razonamiento complejo duplican su actividad, demostrando que navegar en la red es un hábito que puede ayudar a estimular y mejorar las funciones cerebrales.

El estudio, primero en su tipo, será publicado en la próxima edición de la Revista Americana de Geriatría y Siquiatría.


Scanners rastrean la actividad neuronal. Fuente: Internet

"El estudio alienta a que se utilice la informática para obtener potenciales beneficios en adultos de mediana y avanzada edad" ha dicho Gary Small, científico de UCLA a cargo de la investigación.

A medida que el cerebro envejece, sufre cambios estructurales como atrofias, reducción de actividad neuronal, e incremento de los depósitos de aminoácidos, lo que puede afectar las funciones cognitivas.

Small observa que realizar contínuamente actividades que mantengan la mente alerta ayuda a preservar la salud del cerebro y sus funciones cognitivas (aprendizaje, memoria, etc).

Tradicionalmente se usaban rompecabezas o crucigramas, pero según el estudio las computadoras y la Internet pueden ser estimulantes más efectivos.

Para el estudio UCLA analizó el comportamiento de 24 voluntarios de ambos sexos con edades entre 56 y 76 años, con niveles de estudios similares. Fueron divididos en dos grupos. Uno usó la Internet, el otro no.

El monitoreo de sus actividades cerebrales se hizo utilizando equipos de resonancia magnética, que pueden registrar la intensidad con el que las neuronas responden a ciertos estímulos.

Edición y traducción de Sophimanía con información de Sciencedaily.com

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros