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jueves, 27 de octubre de 2011

Revelan el secreto del pájaro carpintero para no dañar su cerebro


Otro misterio resuelto por la ciencia. Foto: Museodelasaves.org

Filmaciones en cámara lenta, rayos X y simulaciones computarizadas son algunas de las técnicas que utilizaron científicos en China para intentar develar un enigma: cómo es que los cerebros de los pájaros carpinteros no sufren lesiones.

Cada vez que el ave golpea con su pico el tronco de un árbol, su cabeza se mueve a seis metros por segundo y la fuerza de desaceleración con cada picotazo es 1,000 veces la de la gravedad.

El secreto, de acuerdo a los investigadores, está en que la parte superior e inferior del pico tienen longitudes diferentes y en que huesos similares a esponjas protegen el cerebro.

Entender este fenómeno podría ayudar a diseñar cascos u otros mecanismos de protección más eficientes para seres humanos. Los científicos han venido examinando durante años la anatomía de los cráneos de pájaros carpinteros intentando comprender cómo logra mantenerse intacto.

A diferencia de los seres humanos, el espacio entre el cráneo y el cerebro de estas aves es muy reducido y la masa cerebral no puede sacudirse aminorando el impacto. La longitud del cerebro es además mayor de arriba hacia abajo que de frente hacia atrás, por lo que la fuerza contra el cráneo se expande sobre un área proporcionalmente mayor.

Los investigadores también estudiaron un hueso altamente especializado denominado hueso hioides, un hueso en forma de herradura que en los hombres es responsable por la nuez o manzana de Adán.


En el caso del pájaro carpintero, este hueso comienza en el envés del pico, hace una vuelta bajo los orificios nasales, sigue en la parte posterior y luego superior del cráneo y se une otra vez cerca de la frente.

Ming Zhang de la Universidad Politécnica de Hong Kong, uno de los autores del estudio, se propuso estudiar el enigma del cerebro de los pájaros carpinteros desde un punto de vista numérico.

"La mayoría de los estudios previos se limitaban a respuestas cualitativas", dijo el investigador a la BBC. "Se requieren más estudios cuantitativos para hallar la respuesta, que podría a su vez ayudar en estudios biomecánicos para cascos protectores e incluso para diseños industriales".

Para comenzar, los científicos filmaron en cámara lenta a pájaros carpinteros picoteando un sensor que medía la fuerza aplicada en cada movimiento. Encontraron que las aves mueven ligeramente la cabeza hacia un lado con cada picotazo, lo que afecta la transmisión de fuerzas.

Los investigadores también utilizaron tomógrafos computarizados y microscopios de electrones para analizar el cráneo de las aves, determinando en detalle las variaciones en densidad ósea.

Con esos datos, utilizaron un programa de simulación para calcular digitalmente las fuerzas que actúan en el cráneo con cada picotazo. El estudio mostró tres factores que protegen el cerebro de las aves e impiden lesiones.

En primer lugar, la estructura del hueso hioide, que parece enrollarse en todo el cráneo, funciona como un "cinturón de seguridad", especialmente luego del impacto inicial. En segundo lugar, la parte superior e inferior del pico tienen longitudes diferentes. Cuando la fuerza es transmitida desde la punta del pico hacia el hueso, la asimetría contribuye a disminuir el impacto que llega al cerebro.

Por último, placas o segmentos de hueso con estructura esponjosa en diferentes puntos del cráneo ayudan a distribuir la fuerza, protegiendo la masa cerebral. Los científicos señalan que es la combinación de los tres factores, más que uno en particular, lo que impide que el pájaro carpintero sufra lesiones. El estudio fue publicado en la revista científica online PLoS ONE.

Información de BBC.com. Resumen de Sophimanía

domingo, 11 de septiembre de 2011

Más de 500 investigadores convierten a Sevilla en "capital de la neurociencia"


Imagen: Internet

Sevilla se convertirá por unos días en capital europea de la neurociencia para acoger el Congreso número 43 de la "European Brain and Behaviour Society" (EBBS). Esta sociedad, la más antigua del ámbito neurocientífico europeo, reunirá a más de 550 científicos procedentes de universidades y centros de investigación de toda Europa en un evento organizado por la profesora y catedrática de Fisiología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) Agnès Gruart, con el fin de poner en común los últimos avances relacionados con el estudio del cerebro.

Según ha detallado la UPO en un comunicado, se desarrollarán diversas actividades científicas como simposios, presentaciones en forma de papel y demostraciones de instrumental científico. Alan Cowey, de la Universidad de Oxford, será el encargado de realizar la conferencia inaugural con su ponencia "Consciente o inconsciente: ¿cómo decide el cerebro?". Previamente, tendrá lugar una reunión satélite que comenzará a las 8,00 horas bajo el título "Neurobiología de la percepción del tiempo: desde la normalidad a la disfunción".

Con carácter abierto al público y en castellano, una de las ponencias que destaca es la que impartirá el sábado, a partir de las 19,30 horas, el profesor Francisco J. Rubia bajo el título "La revolución neurocientífica". Este catedrático emérito en la Universidad Complutense de Madrid es un destacado investigador en fisiología del cerebro. A lo largo del congreso también participarán otros reputados investigadores como Elizabeth Phelps, de la Universidad de Nueva York; May-Britt Moser, de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología; Yadin Dudai, del Instituto Weizmann de Israel; Tania Singer, del Instituto Max Planck; Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge y Andreas Meyer-Lindenberg, de la Universidad de Heidelberg.

La EBBS fue fundada en 1968 con el propósito de servir como vehículo para el intercambio de información entre los científicos europeos interesados en el estudio de las neurociencias, en particular del comportamiento animal y humano, así como de los mecanismos cerebrales que hacen posible el aprendizaje y la memoria.

Este año celebra en Sevilla su congreso anual, contando para ello con el patrocinio de distintas instituciones como las universidades de Huelva y Pablo de Olavide, la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia, el Ministerio de Ciencia e Innovación, las editoriales Elsevier y Psychology Press, publicaciones científicas como ‘Brain, Behavior and Evolution’ o ‘Frontiers in Neuroscience’, así como quince empresas científicas de la especialidad.

Información de "El Digital". Resumen de Sophimanía

viernes, 29 de abril de 2011

Estudio: Si no duermes, tus neuronas hacen siesta por su cuenta


Bostezo: símbolo universal de los mamíferos. Imagen: Internet

Cuando no dormimos lo suficiente, parte de las neuronas de nuestra corteza se toman un descanso en forma de una breve "siesta" mientras permanecemos despiertos. Estos "apagones" pueden ser responsables "de los lapsus de atención, el bajo rendimiento cognitivo, los despistes, el deterioro de la capacidad de juicio o la irritabilidad que aparecen tras de permanecer muchas horas despiertos, incluso si no sentimos sueño", aclara Giulio Tononi, investigadorde la Universidad de Wisconsin-Madison (EE UU) y coautor del estudio.

Lo más curioso, según Tononi, es que en el cerebro privado de sueño grupos de neuronas se desconectan en zonas de la corteza cerebral mientras el resto permanecen despiertas.

Para llegar a esta conclusión, Tononi y sus colegas obligaron a un grupo de ratas a permanecer despiertas durante varias horas. A continuación, registrando la actividad eléctrica de su corteza cerebral, observaron que, aunque los electroencefalogramas indicaban que estaban despiertas, había intervalos en los que algunas partes del cerebro se desconectaban.

Y esto afectaba al rendimiento cognitivo de los animales. Los periodos en los que las neuronas se desactivan aumentaron a medida que se alargaba el tiempo de vigilia forzada.

Es más, según Thomas R. Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, que ha cofinanciado el estudio, la investigación "sugiere que la privación de horas de sueño en la adolescencia podría tener consecuencias emocionales y cognitivas adversas que podrían afectar al desarrollo cerebral".

Información de MuyInteresante.es. Resumen de Sophimanía

domingo, 26 de diciembre de 2010

Biofotónica: Neuronas emiten luz ¿para comunicarse? ¿para sincronizarse? ¿Para pensar?


Imagen: Allthingscomfy.com

En los últimos años, un creciente cuerpo de pruebas demuestran que los fotones desempeñan un papel importante en el funcionamiento básico de las células. La mayor parte de estas pruebas proceden del recuento del número de fotones que produce la célula. Resulta que, para sorpresa de muchos, muchos células, quizá la mayoría, emiten luz mientras realizan su funcionamiento.

De hecho, parece como si muchas células usaran luz para comunicarse. Ciertamente hay pruebas de esto en bacterias, plantas e incluso células renales. Distintos grupos incluso han demostrado que los cerebros de las ratas, literalmente brillan gracias a los fotones producidos por el funcionamiento de las neuronas.

Y esto genera una interesante cuestión: ¿qué papel desempeña la luz en el funcionamiento de las neuronas? El hecho de que las neuronas emitan luz no significa que puedan recibirla o procesarla.

Pero está empezando a surgir una interesante prueba de que la luz puede desempeñar perfectamente un papel importante en la función neuronal. Por ejemplo, a principios de año, un grupo demostró que las neuronas espinales en ratas, realmente pueden conducir la luz.

Hoy, Majid Rahnama de la Universidad Shahid Bahonar de Kerman en Irán y un grupo de colegas, sugieren cómo podría funciona esto. Y van incluso más allá, haciendo una predicción inicial sobre el papel que los fotones podrían desempeñar en la forma en que funciona el cerebro. Para empezar, Rahnama y compañía, señalan que las neuronas contienen muchas moléculas sensibles a los fotones.

Pero los fotones también sería absorbidos por otros materiales de la célula, líquidos, membrana, etc, y esto debería hacer que la célula fuese opaca. Por lo que Rhanama y sus colegas teorizan que los microtúbulos pueden actuar como guías de onda, canalizando la luz desde una parte de la célula a otra.

Los microtúbulos son el andamiaje interior de las células, proporcionando apoyo estructural, pero también creando autopistas a lo largo de las cuales las máquinas moleculares transportan mercancías a través de la célula. Son unas cosas extraordinarias. ¿Podría ser que también funcionasen como fibras ópticas?

Tal vez. Pasan luego a sugerir que la luz canalizada a través de los microtúbulos puede ayudar a coordinar actividades en distintas partes del cerebro. Es cierto que la actividad eléctrica en el cerebro está sincronizada a lo largo de distancias que no pueden explicarse fácilmente. Las señales eléctricas viajan demasiado lentamente para hacer este trabajo, por lo que debe haber algo más.

Y, por supuesto, Rhanama y compañía no son los primeros en sugerir que los microtúblos desempeñan un papel clave en el funcionamiento del cerebro. Hace 15 años, Roger Penrose sugirió que la consciencia es, básicamente, un fenómeno de la mecánica cuántica y que los microtúbulos eran el medio en el que tenía lugar.

Es un gran salto asumir que los fotones realizan este trabajo. Pero la ciencia se construye con grandes saltos imaginativos como éste. Lo que Rhanama y sus colegas necesitan es que alguien compruebe esta idea por ellos, lo cual no será algo sencillo. Especular no hace daño, pero las pruebas son las reinas.

Lo que está claro es que la biofotónica es uno de los campos de movimiento más rápido y más emocionantes de la ciencia actual. Y en este tipo de entorno de rápidos cambios, pensar de este modo puede disparar una revolución.

Información de Technologyreview.com. Resumen de Sophimanía de una traducción de Ciencia Kanija

martes, 1 de junio de 2010

El cerebro robado de Einstein y su papel en el develamiento de los misterios de la mente



En los 55 años que Einstein lleva muerto, muchos científicos han tratado de descubrir qué lo hizo tan inteligente. Pero nadie ha tratado tanto como el patólogo Thomas Harvey, quien perdió su trabajo y su reputación tratando de resolver el enigma del genio de Einstein. Harvey nunca halló la respuesta, pero a través de una curiosa secuencia de eventos, sus actos ayudaron a transformar nuestro entendimiento de cómo trabaja el cerebro.

¿Cómo ocurrió esta peculiar historia que envuelve un genio muerto, su cerebro robado, un científico tramposo y una loca idea que resultó no ser tan loca?

El genio, Einstein, murió el 18 de abril de 1955, en el hospital de Princeton, New Jersey. La ciudad, normalmente tranquila, se vio de pronto invadida por reporteros, científicos notables y gente común con el único deseo de estar cerca de un gran hombre, aunque ya estuviera muerto.

Imagen: Internet / Edición: Sophimanía

Michael Paterniti, un escritor que ha hecho bastante investigación sobre ese día, dice que fue como la muerte de un profeta. Thomas Harvey fue el encargado de realizar la autopsia del genio. Durante el procedimiento le sacó el cerebro para examinarlo, algo considerado de rutina, pero luego, en lugar de volverlo a poner en el cráneo, Harvey lo dejó en un recipiente con formaldeído.

El hecho es, cuenta Paterniti, que Harvey se quedó con el cerebro de Einstein en circunstancias muy sospechosas. El patólogo dijo luego que fue el hijo del sabio quien le dio permiso para quedarse con el cerebro, pero la familia negó luego esta versión.

Esto le costó a Harvey su trabajo y su reputación, ya que fue denunciado por varios de sus colegas. El afrontó la crisis, pero no devolvió el cerebro. Su justificación, sigue contando Paterniti, es que lo hizo por "su sentido del deber para con la ciencia".

"El creía que su papel era preservar el cerebro de Einstein para ponerlo en manos de los mejores neuroanatomistas, quienes deberían averiguar cuál es la clave en la configuración del cerebro de un genio" dice Paterniti.

El escritor pudo hablar con Harvey cuarenta años después, y le preguntó por el cerebro del físico. En el teléfono, Harvey aceptó devolverlo a Evelyn la nieta de Einstein, que vivía en Berkeley, California.

Foto: Vialuxe.com

En esa época Harvey tenía ya más de ochenta años y vivía solo, a pocos kilómetros de Princeton. Paterniti rentó un Buick Skylark y llegó hasta su casa. "Sacó varios maletines -recuerda el escritor- en uno estaba el cerebro de Einstein, metido en un Tupperware".

Pusieron el equipaje en la maletera y comenzaron un viaje que Paterniti relata en su libro: "Manejando con mister Albert", travesía que incluyó una parada en Lawrence para visitar al famoso y controvertido escritor William S. Burroughs, el que años antes había sido vecino de Harvey.

Durante el viaje, Harvey le contó a Paterniti cómo, durante varios años, había tratado de cumplir su "deber para con la ciencia" enviando pedazos del cerebro de Einstein a diversos neurocientíficos.

Uno de los científicos que había pedido muestras del cerebro del genio fue Marian Diamond, de la Universidad de California, en Berkeley. Ella se interesaba por partes provenientes de cuatro áreas del cerebro de Einstein, pero a pesar de que Harvey le había dado su conformidad, no le envió nada hasta tres años después, cuando ella ya había perdido la esperanza. Entonces Diamond abrió su casilla de correo y descubrió un pomo de mayonesa con un pedazo de cerebro dentro.

En ese tiempo, los años ochenta, la mayoría de científicos todavía creía que lo que hacía inteligente al cerebro era la cantidad de neuronas, y para entonces ya se sabía -por otras muestras- que en ese punto el cerebro de Einstein no difería de un cerebro promedio.

Pero Diamont estaba fascinada por otro tipo de célula cerebral, llamada "célula glial" o "celula pegajosa", cuya función -se suponía- era la de mantener compacto y unido el cerebro.

Diamond quería ver si el cerebro del genio tenía más "células pegajosas" que el promedio. Y en efecto, tenía más de estas células, precisamente en áreas relacionadas con la imaginación y el pensamiento complejo.

Fotos: Archivo de el diario El Comercio

El descubrimiento tuvo cierta repercusión en la prensa, pero los científicos realmente no tenían idea qué hacer con él recuerda ahora Doug Fields, un investigador del cerebro que trabaja en el Instituto Estadounidense de la Salud.

Era un hallazgo peculiar e intrigante, pero no se veía relación directa con la inteligencia de Einstein. Proponer algo así en esa época hubiera sido algo "loco" cree Fields.

Entonces, en 1990, el investigador de la Universidad de Stanford, Stephen J. Smith, publicó en la revista Science un artículo que lo cambió todo. Smith sabía que la comunicación neuronal usaba una combinación de impulsos eléctricos y señales químicas, y sospechaba que las "células pegajosas" eran las encargadas de llevarlas de una neurona a otra.

Pero la idea de Smith era todavía más radical: el pensaba que estas células podían incluso retransmitir esas señales químicas a otras áreas distantes del cerebro.

Si Smith tenía razón, significaba que las "células pegajosas", cuyo nombre científico es astrocitos, tenían un papel importante en el aprendizaje, la memoria y eventualmente la genialidad. El puso a prueba su idea en ratones.

Comenzó poniendo astrocitos de ratón en un microscopio. Lucían -cuenta- como estrellas en una noche despejada y sin Luna. Usando glutamato, un neurotransmisor, comprobó que estas células podían pasarse los mensajes químicos, que -de hecho- se comunicaban.

El hallazgo del papel de los astrocitos en la mecánica de la mente abrió toda una nueva perspectiva desde la cual estudiar el cerebro, una auténtica revolución neurocientífica que todavía se mantiene hoy, tras décadas de investigaciones.

"Ahora -dice Fields- sabemos la importancia de los astrocitos en muchos procesos cognitivos, por lo que ahora no es "loco" pensar que una cantidad mayor de estas células en ciertas zonas del cerebro ayudaran a Einstein a desarrollar sus habilidades matemáticas y de imaginación".

Harvey murió el 2007, sin tener una conciencia clara de estos hallazgos. Pero los que lo conocieron no tienen duda de que habría estado orgulloso y satisfecho de ellos, y del papel que él mismo asumió en la línea de eventos que llevaron a esos descubrimientos.

Pero volvamos al viaje de Paterniti, Harvey el cerebro de Einstein. Cuando el 'trío' llegó a Berkeley, Evelyn, la nieta del físico, no quiso recibir el Tupperware con lo que quedaba del cerebro de su abuelo, por lo que dieron media vuelta y lo regresaron al departamento de patología de la Universidad de Princeton, donde permanece hasta hoy.

Enlaces relacionados

Información de NPR. Versión, edición y traducción de Sophimanía

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Inteligencia: el tamaño del cerebro no lo es todo

La cultura popular señala a los "cabezones" como inteligentes, algo que la
neurología desmiente. Imagen: Thumbtackpress

Tener un cerebro más grande no indica necesariamente ser más inteligente. Así lo reveló un nuevo estudio comparativo entre especies. Pequeños insectos puede ser más inteligentes que animales mucho más grandes, a pesar de que solo tienen un fragmento de su tamaño cerebral. Todo esto según un estudio publicado ete mes en la revista "Current Biology".

Los científicos han encontrado que los animales más grandes tienen cerebros más granders simplemente porque sus cuerpos tienen más funciones que requieren de un control centralizado. Por ejemplo músculos más grandes, con más terminaciones nerviosas. Pero eso no implica mayores habilidades para pensar.

"Un cerebro grande no necesariamente es más complejo, simplemente puede ser la repetición interminable de los mismos circuitos neuronales, una y otra vez" ha dicho Lars Chittka, profesor de la Universidad de Londres y uno de los autores del estudio.

"Haciendo una analogía con las computadoras -siguió Chittka- el hecho que una computadora requiera más espacio puede deberse simplemente a que tiene más discos duros, no necesariamente un mejor procesador".

Sus argumentos concuerdan con otras investigaciones que señalaron que la "explosión de inteligencia" en la evolución de los humanos tuvo un correlato de varios factores, no simplemente el tamaño de nuestros cerebros. Otros investigadores incluso señalan que el tamaño actual de nuestro cerebro es menor al de nuestros antepasados.

Haciendo un estudio comparativo en el reino animal, se pueden hallar datos interesantes. El cerebro de una ballena, por ejemplo, pesa alrededor de nueve kilos y tiene más de 200 mil millones de neuronas, mientras que el cerebro humano pesa alrededor de un kilo y medio y tiene unas 85 mil millones de neuronas; a la vez que el cerebro de una abeja pesa un miligramo y tiene algunos millones de neuronas.

Aun así, las abejas pueden contar y distinguir entre otros animales como humanos o perros, también entienden conceptos como "igual" o "diferente" y pueden diferenciar entre formas simétricas y asimétricas.

Así, comparar solo el peso o el tamaño de los cerebros de diferentes animales puede ser engañoso respecto de su inteligencia. Por ejemplo, algunos animales tienen cerebros relativamente grandes, pero sus regiones cerebrales más extensas son las dedicadas al sentido de la vista o el olfato, no al razonamiento o la memoria.

Así, los autores del estudio sugieren que el "pensamiento avanzado" no requiere en realidad de un enorme número de neuronas. Modelos computarizados muestran que pocos y pequeños circuitos neuronales (de apenas miles de neuronas) pueden generar conciencia, algo que los insectos podrían tener. Tenga en cuenta eso la próxima vez que vaya aplastar una (asquerosa) cucaracha.

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

miércoles, 17 de junio de 2009

Cómo el alcohol altera tu cerebro... Rápidamente



En uno de sus célebres monólogos televisivos, el comediante Jerry Seinfeld se preguntaba cómo es que siendo la gente bella tan escasa había tal sobrepoblación en el mundo. Su única respuesta: ¡El alcohol!

A la luz de la ciencia, la "tesis de Seinfeld" sobre el origen de la sobrepoblación mundial no parece tan cínica, aunque ciertamente resulta incompleta. Recientemente un grupo de científicos han usado escáners MRI para ver qué efectos tiene el alcohol en el cerebro de un grupo de entusiastas voluntarios.

Y los efectos son más rápidos y probablemente más duraderos de lo que se creía. Tan solo seis minutos después de tomarse tres cervezas el nivel de alcohol en la sangre sube de 0.05 a 0.06 por ciento, afectando nuestra capacidad de manejar.

Al mismo tiempo, el cerebro deja de usar glucosa como fuente de energía para comenzar a usar directamente el azúcar del alcohol. Esto provoca cambios en el metabolismo de las neuronas. En consecuencia, la creatina (sustancia que protege las neuronas) decrece, afectándose las membranas celulares y la química cerebral.

En bebedores ocasionales estos cambios se revierten totalmente (previa resaca), pero en los alcohólicos no ocurre así ya que el cerebro va perdiendo su capacidad de recuperarse, lo que gradualmente los puede llevar a tener daños cerebrales permanentes. Algo como para... No celebrar.

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

lunes, 19 de enero de 2009

En tiempos difíciles la naturaleza favorece el cerebro femenino



Los científicos saben desde hace tiempo que los mamíferos machos y los mamíferos hembras responden de diferente manera a la escasez de alimentos: las células de los machos tienden a conservar las proteínas mientras que las de las hembras conservan mejor las grasas.

¿Pero qué ocurre en el cerebro, órgano que requiere un conjunto complejo de nutrientes para funcionar adecuadamente? Un estudio hecho en roedores, que son una buena analogía de los humanos, da algunas pistas.

Lo resaltante del estudio: En circunstancias difíciles, la naturaleza favorece la supervivencia de las hembras, no de los machos. O, dicho en otras palabras: las hembras parecen ser más valiosas que su contraparte sexual.

Luego de 24 horas de privación de alimento, las neuronas de los machos se mostraban bastante más disfuncionales (70% menos de actividad) que las neuronas de las hembras (50% menos de actividad).

Mientras que las células nerviosas de los machos comenzaron a "comerse a sí mismas", es decir usar parte de sus componentes vitales como fuente de combustible, las neuronas de las hembras creaban y guardaban reservas de lípidos.

En consecuencia, bajo las mismas circunstancias de privación, las neuronas de los machos mueren más que las neuronas de las hembras que movilizan ácidos grasos, acumulan triglicéridos y sobreviven más tiempo.

Por supuesto, todavía faltan más estudios para explicar este mecanismo y para ver si esto también ocurre en el cerebro de los humanos.

Información de LiveScience. Edición, versión y traducción de Sophimanía

jueves, 16 de octubre de 2008

Monos se recuperan de parálisis gracias a dispositivo que restaura conexión de sus señales cerebrales


Monos entrenados en un nuevo juego de computadora, han conseguido superar la parálisis muscular en sus muñecas, gracias a un nuevo dispositivo experimental que permite controlar la actividad muscular utilizando una sola neurona.

Esto da nuevas esperanzas de recuperación a pacientes humanos que han quedado inmovilizados por lesiones a la columna o embolias.

"Esto es un gran avance" ha dicho Dawn Taylor de la Universidad de Cleveland, quien estudia la relación entre señales cerebrales y parálisis.


Macacos al servicio de la ciencia. Fuente: Primate Info Net

El nuevo dispositivo monitorea la actividad de una célula cerebral y usa sus señales eléctricas para estimular los músculos de las muñecas. "Esto ha tenido resultado incluso cuando se usan células que usualmente no están relacionadas con este tipo de movimientos" ha dicho Chet Moritz, coautor del estudio.

Se busca que personas afectadas de parálisis puedan realizar actividades más o menos sencillas como tomar una taza de café o cepillarse los dientes, pero los investigadores adelantaron que faltan años de investición y pruebas para llegar a ese punto.

Taylor recalcó que el estudio también da cuenta de la gran flexibilidad que tienen las neuronas para asumir tareas nuevas. No importa que la interface sea nueva para el cerebro, confían en que este órgano podría aprender a coordinar las señales para producir movimientos útiles.

Edición y traducción de Sophimanía con información de Yahoo News

sábado, 11 de octubre de 2008

Descubren proteína 8 veces más efectiva contra el dolor que la morfina


Una proteína celular usada normalmente para el diagnóstico de cáncer de próstata parece ser una medicina mucho más efectiva que la morfina y con muchos menos efectos secundarios.

Investigadores de la Escuela de Medicina Chapel Hill de la Universidad de Carolina del Norte y de la Universidad de Helsinki, hallaron que el 'Prostatic Acid Phosphatase' o PAP, es idéntico a una proteína que está en las neuronas que sensibles al dolor que convierten el transmisor químico que causa el dolor en uno que lo suprime.

"Esta proteína tiene el potencial de ser realmente innovadora en el tratamiento del dolor. No ha sido estudiado antes en las neuronas sensibles al dolor,” señaló el líder de la investigación Mark J. Zylka, profesor asistente de Fisiología molecular de la UNC, en una nota difundida por la universidad.

Este hallazgo se acaba de publicar en las versiones on-line e impresa de este mes de la revista ‘Neuron’.

Una sola dosis de la proteína probada en ratones como supresor de dolor, fue tan efectiva como la morfina durando su efecto supresor mucho más tiempo que el que dura la morfina. La dosis de la proteína duró hasta 3 días donde la de morfina dura 5 horas.

Esperanza para quienes deben usar
morfina en tratamientos médicos.
Foto: Internet
"Nos quedamos realmente impresionados con el hecho de que una sola inyección tuviera un efecto tan potente,” dijo Zylka. "No solo eso sino que parece trabajar mucho mejor que la morfina en otros aspectos.”

Investigadores han encontrado que el PAP remueve los grupos de fosfatos, los químicos que activan o desactivan los transmisores, particularmente remueve el trifosfato, o ATP, que suele iniciar las actividades que llaman a la sensación de dolor del ‘adenosine monophosphate’ (AMP) en las neuronas.

Los científicos están estudiando si otras proteínas pueden trabajar de manera similar en las neuronas. También intentan crear moléculas que interactúen con PAP para mejorar o igualar su actividad.

"Es perfectamente plausible que el PAP solo pueda ser usado como tratamiento contra el dolor a través de una sola inyección como en el caso de la morfina,” dijo Zylka. "Pero nos gustaría modificarla para que pueda tomarse como pastilla. Llevando este campo en otra dirección, somos optimistas en que hallaremos nuevos tratamientos contra el dolor.”

Fuente original, nota de prensa de la Universidad de Carolina del Norte 8/10/08

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros