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jueves, 27 de octubre de 2011

Revelan el secreto del pájaro carpintero para no dañar su cerebro


Otro misterio resuelto por la ciencia. Foto: Museodelasaves.org

Filmaciones en cámara lenta, rayos X y simulaciones computarizadas son algunas de las técnicas que utilizaron científicos en China para intentar develar un enigma: cómo es que los cerebros de los pájaros carpinteros no sufren lesiones.

Cada vez que el ave golpea con su pico el tronco de un árbol, su cabeza se mueve a seis metros por segundo y la fuerza de desaceleración con cada picotazo es 1,000 veces la de la gravedad.

El secreto, de acuerdo a los investigadores, está en que la parte superior e inferior del pico tienen longitudes diferentes y en que huesos similares a esponjas protegen el cerebro.

Entender este fenómeno podría ayudar a diseñar cascos u otros mecanismos de protección más eficientes para seres humanos. Los científicos han venido examinando durante años la anatomía de los cráneos de pájaros carpinteros intentando comprender cómo logra mantenerse intacto.

A diferencia de los seres humanos, el espacio entre el cráneo y el cerebro de estas aves es muy reducido y la masa cerebral no puede sacudirse aminorando el impacto. La longitud del cerebro es además mayor de arriba hacia abajo que de frente hacia atrás, por lo que la fuerza contra el cráneo se expande sobre un área proporcionalmente mayor.

Los investigadores también estudiaron un hueso altamente especializado denominado hueso hioides, un hueso en forma de herradura que en los hombres es responsable por la nuez o manzana de Adán.


En el caso del pájaro carpintero, este hueso comienza en el envés del pico, hace una vuelta bajo los orificios nasales, sigue en la parte posterior y luego superior del cráneo y se une otra vez cerca de la frente.

Ming Zhang de la Universidad Politécnica de Hong Kong, uno de los autores del estudio, se propuso estudiar el enigma del cerebro de los pájaros carpinteros desde un punto de vista numérico.

"La mayoría de los estudios previos se limitaban a respuestas cualitativas", dijo el investigador a la BBC. "Se requieren más estudios cuantitativos para hallar la respuesta, que podría a su vez ayudar en estudios biomecánicos para cascos protectores e incluso para diseños industriales".

Para comenzar, los científicos filmaron en cámara lenta a pájaros carpinteros picoteando un sensor que medía la fuerza aplicada en cada movimiento. Encontraron que las aves mueven ligeramente la cabeza hacia un lado con cada picotazo, lo que afecta la transmisión de fuerzas.

Los investigadores también utilizaron tomógrafos computarizados y microscopios de electrones para analizar el cráneo de las aves, determinando en detalle las variaciones en densidad ósea.

Con esos datos, utilizaron un programa de simulación para calcular digitalmente las fuerzas que actúan en el cráneo con cada picotazo. El estudio mostró tres factores que protegen el cerebro de las aves e impiden lesiones.

En primer lugar, la estructura del hueso hioide, que parece enrollarse en todo el cráneo, funciona como un "cinturón de seguridad", especialmente luego del impacto inicial. En segundo lugar, la parte superior e inferior del pico tienen longitudes diferentes. Cuando la fuerza es transmitida desde la punta del pico hacia el hueso, la asimetría contribuye a disminuir el impacto que llega al cerebro.

Por último, placas o segmentos de hueso con estructura esponjosa en diferentes puntos del cráneo ayudan a distribuir la fuerza, protegiendo la masa cerebral. Los científicos señalan que es la combinación de los tres factores, más que uno en particular, lo que impide que el pájaro carpintero sufra lesiones. El estudio fue publicado en la revista científica online PLoS ONE.

Información de BBC.com. Resumen de Sophimanía

viernes, 28 de noviembre de 2008

En tiempos difíciles las amebas también recurren a sus "familias"

Amebas de una misma familia pueden convertirse en un sol
 organismo multicelular. Fuente: PLoS Biology

Cuando los tiempos se ponen difíciles, muchos buscamos a nuestras familias en busca de apoyo. También las amebas.

Investigadores han descubierto que algunos de estos organismos unicelulares estrechan sus lazos familiares y cooperativos cuando la comida escasea.

La investigación, publicada esta semana en la revista "PLoS Biology", muestra como una especie de amebas puede distinguir individuos genéticamente similares, y cómo una imcreíblemente simple forma de vida puede tener un "comportamiento social complejo".

La ameba llamada Dictyostelium discoideum vive de forma independiente en ambientes donde abunda su alimento. Pero cuando los suministros disminuyen, estas amebas se agrupan, resultando un organismo multicelular, donde cada una puede asumir uno o dos roles distintos.

Ellas se convierten en esporas, que pueden sobrevivir y reproducirse grupalmente, así como pasar su información genética a futuras amebas, que también tendrán la capacidad de agruparse. Esto mejora sus posibilidades de sobrevivencia.

"Lo extraordinario es que la Dictyostelium discoideum tiene comportamiento social -ha dicho el investigador Mariko Katoh de la Universidad de Medicina de Baylor- No sabíamos que organismo tan pequeños podían discriminar basados en diferencias genéticas muy pequeñas".

Información de LiveScience. Edición y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros