
Craig Hogan, padre de la teoría. Foto: Fermilab. Fotomontaje: Sophimanía
El 2008 el físico Craig Hogan llamó la atención de la comunidad científica afirmando que el universo 3D en el que vivimos es en realidad un holograma plano, y este año se prepara para probarlo.
Las posibles pruebas de este modelo aparecieron el 2009 con en un incomprensible "ruido" que plagó el experimento alemán GEO600, que buscaba ondas gravitatorias de agujeros negros. Para Hogan este ruido sugería que el experimento se había topado con el límite inferior del espacio-tiempo.
La física de los agujeros negros proporciona una base para las matemáticas que demuestran que la tercera dimensión puede que no exista. Lo que percibimos como una tercera dimensión sería realmente una proyección del tiempo. De ser cierto, la ilusión puede que sólo se mantenga hasta que el equipo se haga lo bastante sensible para hallar sus límites.
No todo el mundo está de acuerdo con esta idea. Sus bases están formadas por matemáticas más que por datos puros, como es habitual en la física teórica. Y aunque un universo holográfico podría responder muchas preguntas sobre la física de los agujeros negros y otras paradojas, se enfrenta con la geometría clásica.
"Por lo que queremos construir una máquina que sea la medida más sensible jamás realizada del propio espacio-tiempo -comenta Hogan- eso es el "interferómetro holográfico", que actualmente está siendo desarrollado en el Fermilab.
Los límites del espacio estarías más cerca de lo que creemos, como en la
película "El piso 13". Imagen: Posters.com
Su precisión no tiene que ser grande; con 40 metros de longitud, sólo tiene una centésima parte del tamaño de los actuales interferómetros, los cuales se usan para medir ondas gravitatorias procedentes de agujeros negros y supernovas. Aunque debido a que las frecuencias del espacio-tiempo que mide son tan rápidas, tendrá que ser más preciso en intervalos de tiempo muy cortos, unos siete órdenes de magnitud mejor que cualquier reloj atómico actual.
"Las sacudidas del espacio-tiempo tienen lugar millones de veces por segundo, unas mil veces más de lo que tu oído puede escuchar", dice el físico experimental del Fermilab Aaron Chou, cuyo laboratorio está desarrollando prototipos para el holómetro.
El truco, dice Chou, está en demostrar que las vibraciones no proceden del instrumento. Usando una tecnología similar a la de los auriculares con cancelación de ruido, los sensores externos al instrumento detectan las vibraciones y sacuden sus componentes a la misma frecuencia para cancelarlas. Cualquier agitación restante a mayor frecuencia, proponen los investigadores, será prueba de un espacio-tiempo difuso.
"Con los largos brazos del holómetro, estamos aumentando la incertidumbre del espacio-tiempo", señala Chou. Al equipo de Hogan le gusta tanto la idea del holómetro que han decidido construir dos. Uno sobre el otro, de forma que las máquinas puedan confirmar las medidas de la otra.
Este mes, han logrado con éxito construir un prototipo de 1 metro del brazo de 40 metros, donde soldarán las partes del primero de los brazos de vacío. Hogan espera empezar a recopilar datos el próximo año.
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Información de Symmetrymag.org. Traducción de Cienciakanija.com. Resumen de Sophimanía









