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lunes, 5 de octubre de 2009

La "cruel" verdad: Llevamos más células bacterianas que células humanas


Serán desagradables, pero son nuestras aliadas para tener buena salud. Foto: Taringa

Nos lavamos las manos compulsivamente. Desinfectamos con alcohol las superficies que consideramos tóxicas. Andamos de puntillas por áreas que consideramos contaminadas. Todo para minimizar nuestro encuentro diario con los gérmenes.

La realidad es que vivimos en un plato de Petri, literalmente rodeados y hundidos en colonias de gérmenes que habitan desde la superficie de nuestra piel hasta nuestras más profundas vísceras.

Todas las bacterias que viven en nuestro cuerpo llenarían sin problemas una botella de medio galón. De hecho por cada una de nuestras células "humanas" llevamos diez "células bacterianas". ¿Te parece que las cifras no cuadran? Eso es porque las células bacterianas son muchísimo más pequeñas que las células humanas.

Pero no te preocupes. De hecho es algo bueno. La "invasión" de las bacterias comienza apenas nacemos. Millones de ellas entran en los sistemas de los bebes a cada momento, por la boca, al contacto con la piel de la madre y por supuesto por la leche. De hecho, la madre es la principal fuente de "contaminación" bacterial para un bebe, una contaminación que abarca toda nuestra vida.

Sea cual sea su puerta de entrada a nuestro cuerpo, los microbios viajan por el esófago hasta el estómago y los intestinos, donde se instalan en colonias. Se estima que unas 500 especies viven todo el tiempo en el intestino de los adultos, bacterias como estreptococos, estafilococos, flavobacterias, etc.

Por bastante tiempo los científicos estaban indecisos sobre si esto era bueno o malo para la salud. Ahora todos coinciden en que es bueno. Las bacterias producen químicos que nos ayudan a obtener energía y nutrientes de los alimentos. Si no las tuviéramos, tendríamos que comer un tercio más de alimentos para mantener nuestro peso.

Y no solo eso, las bacterias nos ayudan a mantener sano nuestro sistema autoinmune, también combaten algunas enfermedades (son algo así como "antibióticos naturales") y -según informan los del proyecto genoma humano- tenemos al menos 40 genes de origen "bacteriano".

¿Cómo diablos y cuándo llegaron estos genes a formar parte de nuestro código? No se sabe. Lo que se sabe es que están ahí. Una cosa sí es segura: los humanos le debemos mucho más a las bacterias de lo que en un inicio pensamos. Las funciones que cumplen en nuestro cuerpo para mantenernos sanos recién comienzan a ser develadas.

Una razón más para, primero, no abusar de los antibióticos (que destrozan nuestras floras intestinales sin discriminar "buenas bacterias" de las "malas") y segundo, pensar dos veces antes de usar la palabra "bacteria" como insulto.

Información de Scientific American. Versión, edición y traducción de Sophimanía

miércoles, 5 de agosto de 2009

¿Estamos perdiendo la guerra contra los microbios?


Virus de la gripe, común, abundante y desagradable. Imagen: Wordpress

Desde la gripe A-H1N1, la plaga neumónica, el E. Coli, hasta bacterias como Campylobacter jejuni y virus como el VIH, nuestra vida ha estado y está rodeada por estos microorganismos. ¿O deberíamos decirlo al revés? Nuestra vida rodea a las suyas. Porque, si nos ajustamos al tiempo, ellos han estado en el planeta muchos miles de años más que nosotros. Y sí que saben de adaptaciones a nuevos entornos.

A propósito de cambios, bastaría enumerar algunos casos para recalcar su gran capacidad y la importancia que tienen en nuestras vidas: la bacteria tras la plaga neumónica en China era un inofensivo habitante intestinal hasta que adquirió un gen que le permitió infectar insectos y, luego, volver a las personas con los mortales efectos conocidos.

La Campylobacter jejuni es un bacilo que causa intoxicación por ingestión de alimentos, ha desarrollado células con superficies diferentes. Esto quiere decir que incluso si la mayor parte de ellos son reconocidos y matados por el sistema inmunológico del anfitrión, algunos lograrán escaparán y proliferarán.

En esta guerra hombre-microorganismos, llegaríamos con la mayor ventaja si contáramos con nuevos y necesarios antibióticos. Sin embargo esto no entusiasma mucho a las empresas farmacéuticas, ya que su consumo no es prolongado, a diferencia de tratamientos para el cáncer o problemas cardíacos. Por lo pronto, le debemos más a las vacunas que a los antibióticos.

Sin embargo, poniendo el asunto en perspectiva, habría que reconocer que pocas bacterias nos causan enfermedades. Por el contrario, muchas que viven en nuestro organismo realizan acciones que nos benefician como consumir piel muerta o producir vitaminas. No se puede decir lo mismo de los virus. Al no contar con células, deben alojarse en un organismo vivo para reproducirse.

Pero, pese a todo, debemos considerar que siempre estaremos en guerra con los microbios. A medida que más variantes aparecen de ellos, más sabemos sobre los mismos. Y en tanto son versátiles y duraderos, nosotros también lo somos.

Y, además, podemos utilizar a algunos virus para que actúen a nuestro favor. Por ejemplo, el virus del Herpes viene siendo investigado porque pueden servir en la lucha contra el cáncer, precisamente en el tratamiento de los tumores cerebrales.

Traducción y Edición de Sophimanía. Información de la BBC.
Artículo original (en inglés) aquí.

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros