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martes, 23 de marzo de 2010

Estudio: Bailar es (sobre)vivir

Imagen: Alliedow

Bajo una mirada superficial a la biología, donde cada característica de un organismo es contrastada con la utilidad que tiene para su proceso de supervivencia, el baile en los humanos puede ser considerado un misterio. ¿Qué utilidad puede tener para sobrevivir movernos libremente al ritmo de ciertas armonías?

Sin duda lo llevamos en los genes. Video sugerido por Carlos Challcoa. YouTube

Pero una mirada más profunda resulta más esclarecedora. Según un estudio publicado en la revista Science Genetics, la habilidad para bailar está conectada con la habilidad para sobrevivir. Prueba de esto es que el baile (y su contraparte la música) están presentes todas las culturas, todas las épocas. Es decir, hay buenas razones para pensar que la danza está codificada genéticamente.

Las pinturas rupestres dan evidencia de que nuestros ancestros prehistóricos bailaban, especialmente en tiempos difíciles. Los científicos creen que la coordinación y ritmo que requiere el baile son características útiles para sobrevivir y tener una ventaja evolutiva.

Imágenes: Fanpop

Los investigadores examinaron el ADN de un grupo de bailarines y de un grupo de no-bailarines. Hallaron que los bailarines comparten un gen asociado a la predisposición de ser buenos comunicadores. También tenían altos niveles de serotonina, que es un neurotransmisor que mejora el humor.

Nuestros ancestros no humanos de hace un millón y medio de años posiblemente ya bailaban para atraer a sus parejas, dice Steven J. Mithen, arqueólogo del Reino Unido.

Un estudio más reciente sugiere que los bebes nacen con una gran intuición para el baile, algo que pueden expresar tan temprano como a los cinco meses. Por supuesto eso no quiere decir que todos nacemos con la habilidad de ser buenos bailarines, eso es un asunto distinto.

En seres como los humanos que dependemos de nuestras sociedades para sobrevivir, el baile se convierte en un excelente "pegamento" que facilita e intensifica las relaciones, tanto a nivel familiar como grupal.

Foto: Cincinnaticontradance

La forma en que algunos bailarines se distinguen por su ritmo y gracia, también tiene un componente evolutivo pues permite a la audiencia identificar a los más creativos, a los más sanos e inteligentes, algo que les facilita el hallar pareja y eventualmente reproducirse.

En la prehistoria, también es posible que danzar en grupos y compartir los mismos movimientos bajo las mismas circunstancias fuera un motivador o un desarrollador del lenguaje hablado, que está construido en base a consensos, imitación, ritmos, coordinaciones interpersonales y armonías, todas virtudes que en la música encuentran su mejor expresión y que por excelencia es la contraparte de la danza.

Información de LiveScience. Versión, edición y resumen de Sophimanía

domingo, 29 de noviembre de 2009

Chimpancés pueden apreciar la música

Chimpancés: la música no les es ajena. Foto: Ukgser.com

Tenemos a la música como un arte universal y propio de humanos, una de las características que nos hace "únicos". ¿Pero esto es así? ¿Cuándo fue que como primates desarrollamos este gusto por compartir ritmos y acordes?

Kazuhide Hashiya de la Universidad Kyushu de Japón quiso investigar el tema, así que comenzó a buscar algún chimpancé que nunca haya tenido contacto con la música, ni la radio ni la televisión (algo no muy fácil de encontrar en ambientes urbanos).

Hashiya tuvo suerte en el zoológico: una chimpancé llamada Sakura, de diecisiete semanas de edad, rechazada por su madre, que había crecido ese tiempo lejos de todos los medios de comunicación humanos y de cualquier otra fuente musical.

Hashiya y sus colegas en el estudio pusieron a disposición de Sakura un dispositivo que reproducía diversos fragmentos de minuetos (antiguas danzas barrocas francesas), pero algunos de ellos alterados para que sonaran de forma poco armoniosa.

El estudio reveló que el 55% de las veces Sakura prefirió volver a escuchar las versiones originales de los minuetos (o sea, la armoniosas) en vez de las alteradas (y desagradables).

No está claro por qué los humanos sentimos placer al escuchar combinaciones de sonidos armoniosas, pero sea cual sea el mecanismo que usamos, este estudio sugiere que también está presente en la mente de los chimpancés (al menos con uno de ellos).

De hallarse más casos como el de Sakura se sugeriría que este mecanismo de apreciación musical estaba presente también en algún ancestro común de humanos y chimpancés.

La investigación se publicó en la revista "Primates".

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

miércoles, 19 de agosto de 2009

¿Sabemos realmente de qué murió Mozart?


Después de más de 200 años, su muerte es todavía tema de polémica (Foto: Last.fm)

Ya han pasado más de 200 años de la muerte del genial compositor Wolfgang Amadeus Mozart, quien dejó de existir el 5 de diciembre de 1791, a la edad de 35 años. Sin embargo, la causa de su fallecimiento aún es una incógnita. ¿Fue envenenado por un rival? ¿Tuvo un parásito intestinal producto de comer carne de cerdo poco cocida? ¿Se envenenó él mismo con mercurio al tratar de curarse la sífilis?

Las versiones que pretenden zanjar el caso son muchas. Sin embargo habría que descartarlas de plano pues según los últimos estudios, Mozart habría fallecido por una infección causada por estreptococos.

Roger Zebers, científico de la Universidad de Amsterdan, relaciona las muertes de los jóvenes fallecidos en Viena durante la época en que murió Mozart, con las “marcas” que dejó la enfermedad de los estreptococos en el compositor.

Analizando las causas de muerte entre los años 1791 y 1792, los investigadores detectaron que hubo una epidemia de un rango menor, pero que involucraba muertes que implicaban un edema (una hinchazón), detalle que caracterizó la muerte del genial compositor.

Las causas registrada de la muerte de Mozart fueron: “fiebre y erupción”, aún cuando entonces no eran consideradas enfermedades sino síntomas.

Pintura de Hermann Kaulbach (1872): Los últimos días de Mozart. Fuente: Internet

Aunque Mozart no presentó molestias crónicas ni síntomas de la enfermedad hasta poco antes de fallecer, se hinchó tanto, que afirman que difícilmente podía darse vuelta en la cama.

Traducción y edición de Sophimanía. Información de AP.
Artículo original (en inglés) aquí.

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros