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jueves, 31 de diciembre de 2009

¡Feliz Newtonidad y próspero 2763!


No sólo Jesucristo tiene méritos para ser recordado estas fechas. Imagen: Tinypic

Si no existieran los referentes religiosos... ¿Qué celebraríamos estas fechas? Hay algunas propuestas. El 25 de diciembre se podría celebrar el nacimiento de Isaac Newton (según el calendario juliano, anterior al gregoriano que usamos actualmente).

La razón de elegir a Newton es que -hasta la fecha- es considerado el mayor científico de todos los tiempos. Aunque la imagen de Einstein sin duda es importante y sus aportes extraordinarios, los de Newton son considerados mayores:

1) Desarrolló el cálculo y fundó las matemáticas superiores. 2) Fundó la óptica moderna al descomponer la luz en los colores del espectro. 3) Fundó la física moderna al establecer las leyes del movimiento. 4) Fundó la astronomía moderna gracias a la ley de la gravitación universal.

Cualquier científico que hubiera realizado solo uno de estos aportes habría pasado a la historia. Newton hizo los cuatro. Aunque es conocida su frase "Si he logrado ver más lejos ha sido porque he subido a hombros de gigantes", escrita como señal de humildad en una carta al científico Robert Hooke, los historiadores no olvidan señalar que Newton tenía algunos "problemas de carácter".

Envidioso para algunos y extremadamente susceptible para otros, Newton no fue precisamente "un tipo agradable". Pero su genio científico nadie lo pone en duda. Ciertamente sentó las bases de casi toda la ciencia y tecnología de la que disfrutamos hoy, algo por lo que debemos estarle agradecidos.

Sobre el año 2763, es el que celebraríamos contando desde la fundación de Roma, hecho tomado como el nacimiento de la civilización occidental, de la que somos parte, con varias instituciones, prácticas cívicas y leyes anteriores al cristianismo y que perduran hasta nuestros días.

Así, agnósticos, ateos y personas que no se sienten parte del sentir religioso propio de estas fechas pueden conmemorar igual, usando referentes de este tipo. La cuestión es tener un buen pretexto para compartir y por supuesto celebrar! ¡Felices fiestas!

Pablo Vásquez para Sophimanía

sábado, 26 de septiembre de 2009

La ciencia desmiente leyendas urbanas vinculadas a la luna llena

La literatura y el cine le rinden honores a la Luna como fuente de misterios
y transformaciones. La ciencia lo desmiente. Imagen: Layoutsparks

La cultura popular rebosa de historias, mitos y leyendas urbanas alrededor de las fases de la Luna, especialmente la luna llena. Desde hombres lobo hasta ataques epilépticos. "Debe ser cosa de luna llena" es una frase que se dice respecto de muchas "cosas locas" que los policías y enfermeros de guardia ven en los hospitales las noches de Luna.

Sin embargo, a lo largo de la historia reciente, cientos de estudios científicos han buscado probar alguna correlación entre las fases de la luna con los nacimientos, ataques al corazón, suicidios, violencia, ataques de epilepsia e ingresos en manicomios. ¿El resultado? No hay correlación.

Se especula que esta leyenda nació cuando no teníamos iluminación artificial, por lo que la luna llena representaba una clara perturbación de la noche habitualmente oscura. Pero desde la llegada de la electricidad, ese impacto se ha perdido.

Las seudociencias y la charlatanería, sin embargo, no solo dan por hecho la relación "luna llena - cosas locas", sino que tratan de explicarla apelando a ciertos analogías y conceptos erróneos.

Por ejemplo, apelando a la bien conocida relación entre la Luna y las mareas, y acotando que nuestro cuerpo es mayoritariamente "agua", se sugiere: la Luna afecta el agua de los mares, seguramente afecta también el agua de nuestros cuerpos.

Pero lo que no se dice es que las mareas son un fenómeno global. A escalas menores como un cuerpo humano, el efecto no es detectable. El que no sea detectable no significa necesariamente que no exista, pero si existe, es un efecto gravitatorio infinitamente menor al que la Tierra induce sobre nosotros.

¿Qué tan menor? Tan menor como este: la influencia gravitatoria que ejerce una madre sobre su bebe es 12 millones de veces más fuerte que la que le induce la Luna llena.

Un hecho más: la mayor influencia de la Luna sobre las mareas no corresponde a la luna llena, sino a la luna nueva, que es cuando resulta invisible para nosotros. Se demuestra así que la "explicación" Luna - agua - mareas - cuerpo humano en realidad no explica nada.

Estudios sobre la relación entre ataques epilépticos y luna llena no han encontrado una correlación significativa, ni siquiera en epilépticos que creen que la Luna les induce ataques. Y estudios similares sobre emergencias médicas y siquiátricas y complicaciones post operatorias, tampoco han encontrado que la luna llena las multiplique.

Si esto es así... ¿Por qué persisten los mitos relacionados a la luna llena? Por un lado está la falta de información de calidad y de educación que sufren millones de personas en todo el mundo. Por otro lado, "cosas locas" ocurren todo el tiempo, pero las que ocurren cuando hay luna llena hace que sus testigos las relacionen, en base a una tradición que han recibido popularmente.

Policías, bomberos y personal de salud que crea que hay una relación entre la luna llena y los problemas médicos y siquiátricos están "más alertas" durante esos periodos, lo que hará que estén más predispuestos a relacionar cualquier cosa inusual que vean con la presencia visible de la Luna. En ambos casos es un sesgo interpretativo, no una realidad.

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros