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viernes, 25 de febrero de 2011

Estudio: Inteligencia es sólo una, no 'varias'


Imagen: El País

Las técnicas de neuroimagen, que permiten explorar inocuamente el cerebro de personas vivas, están encontrando respuestas a debates médicos diversos.

Ya se había encontrado una relación entre el grosor de la corteza cerebral y la medida de la inteligencia general y ahora un nuevo estudio, en niños y adolescentes, se ha centrado en ver si este parámetro se relaciona también con el rendimiento cerebral en aspectos específicos.

La respuesta es que no parece que exista una colección de capacidades separadas, sino que una poderosa capacidad general (llamada g) condiciona el rendimiento en las variadas situaciones que requieren el uso de la inteligencia.

Sin embargo, "gurús mediáticos como Howard Gardner, Robert Sternberg o Daniel Goleman han logrado convencer a bastantes ciudadanos de lo contrario", dice Roberto Colom, catedrático de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, que ha participado, junto con otros investigadores de Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, en un estudio que se publicará en la revista NeuroImage.

Autores como Gardner, recuerda Colom, han mantenido que no existe nada parecido a una capacidad intelectual general sino que, por el contrario, algunas personas destacan en el manejo del lenguaje, mientras que otras destacan con los números o en actividades que requieren procesamiento viso-espacial. Alguien podría ser perfectamente torpe con el lenguaje y excepcional con los números, según ellos.

El estudio analizó cómo las diferencias de grosor cortical de más de 200 participantes (niños entre 6 y 18 años) se relacionaban con su rendimiento intelectual en una variada serie de pruebas de naturaleza verbal, viso-espacial y numérica. Se obtuvo una puntuación para cada una de esas clases de tareas, pero también un índice de capacidad general (g) para cada participante. La conclusión, sorprendente, fue que cuando se consideran las puntuaciones verbales, viso-espaciales o numéricas anulando la influencia de g las relaciones con el grosor cortical desaparecen.

"Lo que queda cuando se descuenta la capacidad general (g) es ruido sin valor para el cerebro" concluye Colom. "Si alguien es muy bueno con el lenguaje es mucho más probable que improbable que también lo sea con los números y en el procesamiento viso-espacial", añade. "El hecho de que se usen pruebas verbales, numéricas o viso-espaciales no es realmente importante para comprender las relaciones de nuestra inteligencia con la biología, sino el hecho de que capturen esa capacidad general o g con mayor o menor intensidad".

Estos resultados no deben verse como contradictorios respecto a las pruebas existentes de la especialización funcional de las regiones de la corteza cerebral, advierten los autores del estudio, cuyo primer autor es Sherif Karama, de la Universidad McGill (Canadá). Solo se refieren al grosor de la corteza, que se cree refleja la densidad y la distribución de las neuronas y otras células y fibras del sistema nervioso.

Información de ElPaís.com. Resumen de Sophimanía

lunes, 31 de agosto de 2009

¿Qué nos hace sicópatas?


El mundo es un lugar distinto para los sicópatas. Foto: Internet

La mayoría de sicópatas con los que lidiamos son los personajes que aparecen en el cine y la televisión, pero... ¿Qué hay de cierto en todo eso? Los investigadores están tratando de llegar a las raíces del desorden neurológico detrás de la sicopatía y tratar de evitar que este tipo de comportamientos se manifiesten.

Pero no es un trabajo fácil. En realidad, no hay "investigación fácil" en cuanto al cerebro humano se refiere, y menos cuando lo que tratamos de estudiar es un cuadro específico y menos frecuente llamado "sicopatía".

Según algunas estimaciones serían sicópatas una de cada cien personas y 25 de cada cien presos o delincuentes. Son tres veces más propensos a usar la violencia que otros delincuentes y dos y media veces más dispuestos a cometer actos "antisociales" explica Joseph Newman, uno de los investigadores.

Caras vemos, cerebros no sabemos. Uno de cada cien sería un sicópata.
¿A cuántos conoces tu? Imagen: Internet

Los siquiatras describen a los sicópatas con estos comportamientos: no tienen empatía. Es decir no tienen capacidad de ponerse "en la posición del otro". En consecuencia no sienten culpa, ni responsabilidad, ni remordimientos por sus actos.

Así cometan actos violentos u horribles, estos no los hacen "sentir" intensamente. Son impulsivos, tienen problemas para posponer o controlar acciones que les bridan satisfacción. Socialmente tienen encanto y se expresan bien, pero son superficiales y creen que son el centro del universo.

Newman aclara: "Hay mucha gente impulsiva que responde emocionalmente a ciertas circunstancias y que son tildados de "sicópatas", pero no lo son. Un verdadero sicópata mantiene siempre la frialdad emocional".

Hannibal Lecter, el más famoso sicópata de la ficción. Foto: Orion films

Luego de escanear la actividad de muchos cerebros, los investigadores tienen varias áreas candidatas a ser el origen de la sicopatía. La amígdala, por ejemplo, que es una zona donde se genera el miedo, es menos activa en los sicópatas.

El miedo nos hace evitar comportamientos socialmente mal vistos o reprobables recuerda Newman, pero los sicópatas no tienen esta restricción. Ellos sienten que pueden hacer todo lo que se les antoje.

Otra área cerebral candidata a originar acciones sicópatas es la corteza frontal y las regiones orbitales. Cuando estas zonas están dañadas, se empobrece la calidad de nuestras decisiones, cuadro que es consistente con los sicópatas estudiados.

El neurólogo Kent Kiehl de la Universidad de Nuevo México sugiere que la sicopatía está arraigada en el sistema paralímbico, que incluye la amígdala y las corteza frontal con otras áreas relacionadas a las emociones, las inhibiciones y la capacidad de atención.

Pero aunque las áreas ligadas a las emociones y sensaciones reciban mucha atención por parte de los investigadores, no hay que descuidar otras que podrían estar relacionadas con las sicopatías, como las regiones que procesan el lenguaje.

"Parece ser -dice Newman- que los sicópatas tienen necesidad de verbalizar sus ideas abstractas y sus emociones".

El estudio de gemelos sicópatas sugiere que hay un componente genético en la aparición de este cuadro, pero no se tiene claro todavía la importancia que tiene el medio ambiente para que esta condición se haga patente o se mantenga latente.

"El que uno tenga una predisposición genética no significa que esté condenado a convertirse en un sicópata" aclara Newman. Pero descubrir la predisposición sí puede ayudar a prevenir la aparición de este cuadro sicológico.

Información de LiveScience. Versión, edición y traducción de Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros