sábado, 29 de enero de 2011

A propósito de Egipto: ¿El acceso a Internet debe ser un Derecho Humano?


Cafés Internet censurados. Foto: Morrisonworldnews.com

Las protestas y malestar en Egipto ya tienen varios días, pero la Internet se ha dado por aludida sólo cuando el gobierno de ese país decidió atacarla, cerrando el acceso a sus ochenta millones de habitantes y bloqueando a la vez los mensajes de texto y los servicios móviles, en un afán de impedir que los ciudadanos sigan organizándose masivamente para protestar.

El blog de tecnología Mashable.com publica un gráfico que ayuda a entender visualmente el bloqueo, mientras que un grupo de "vigilantes anónimos" de la Internet (recientemente famosos por sus esfuerzos en defender a WikiLeaks) atacan los portales del gobierno.

Gráfico que muestra la gravedad del "apagón" de Internet en Egipto. Imagen: Mashable.com

La Internet, respecialmente las redes sociales como Facebook y de "microblogin" como Twitter, han demostrado su efectividad en épocas de crisis (naturales o políticas) para que la gente se organice masivamente, de forma rápida y ordenada. Eso ocurrió en Haití y Chile tras los terremotos que sufrieron, en Burma con sus problemas de estabilidad política y en Irán, tras e proceso electoral del 2009.

Video: Morrisonworldnews.com

Lo que está pasando en Egipto ha vuelto a poner el tema en el tapete, pero llevándolo a un nivel de importancia y reflexión más alto: ¿El acceso a Internet debe ser considerado un Derecho Humano?

Para Arvind Ganesan, de Human Rights Watch, el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ya abarca ese punto al defender el derecho a la información y a la libertad de expresión de todos los seres humanos del planeta.

Desde esa perspectiva, quienes protestan por el corte de la Internet en Egipto no están defendiendo una moda tecnológica más ni sacralizando la tecnología, están defendiendo algo que es sagrado desde hace varias décadas: las libertades de expresión e información.

Peter Bouckaert, también de Human Rights Watch, estaba en Alejandría cuando comenzó el bloqueo gubernamental contra la Internet y los servicios móviles. Al ver a su alrededor, Bouckaert notó como los rostros de las personas se iban aterrorizando a medida que notaban que no tenían acceso, que estaban siendo incomunicados, que sus lazos con sus familiares, amigos y comunidad estaban siendo cortados.

Algunos futurólogos ven en la Internet mucho más que un medio de expresión y comunicación masivo. Ya que actualmente descargamos en ella nuestras fotos y compartimos nuestras vivencias vía blogs y chats, la Internet se está convirtiendo en una herramienta de evolución, en una fuente de humanidad. Visto así, negarnos la Internet es también negarnos aquello que contribuye a hacernos humanos, nuestra propia identidad.

Información del Washington Post. Versión, edición y traducción de Sophimanía

1 comentario:

Dialogotomía dijo...

Gracias a internet podemos emprender el camino para ser menos manipulables y podemos interactuar con la información de un modo más objetivo. En la televisión vemos lo que nos ponen, pero en intenet, ELEGIMOS y podemos comparar. Podemos expresarnos y contactar con las ideas de otros. Internet es unión, diversidad, pero sobre todo libertad.
Los gobiernos saben que es una bomba de relojería porque ya no pueden hacer y deshacer a su gusto sin que eso tenga consecuencias inmediatas.
Hoy día censurar internet es como matar a la madre.
Que se atengan a las consecuencias aquellos que osen a limitar la libertad de expresión y la información.

Un saludo.

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Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

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