lunes, 10 de mayo de 2010

Crean "espeluznante" computadora orgánica capaz de imitar a la mente humana


A la izquierda los patrones de cómputo del nuevo procesador. A la derecha los
patrones de pensamiento de la mente humana. Imagen: A. Bandyopadhyay

Un equipo de investigadores de Japón y Estados Unidos han construido una "computadora molecular" cuyas operaciones imitan el cerebro humano. El pequeño circuito, hecho con moléculas orgánicas sobre una capa de oro, es capaz de hacer cálculos ultrarápidos, a la manera en que los hacen las neuronas.

Cuando actualmente comparamos la capacidad del cerebro con las computadoras, incluso las más rápidas y multitarea están a kilómetros de distancia detrás de la mente humana. Aunque las neuronas solo hagan algunos miles de tareas por segundo (comparados con los millones de cálculos que una computadora puede hacer en el mismo lapso) la mente humana puede entender y responder de una forma todavía imposible para cualquier máquina.

Arriba: Imágenes de resonancia magnética de un cerebro humano. Abajo, los
patrones de procesamiento del nuevo procesador. Imagen: A. Bandyopadhyay

Esto es porque las computadoras procesan la información secuencialmente, mientras que el cerebro es una red complejamente interconectada donde un solo impulso eléctrico hace muchísimas "operaciones concurrentes" o simultáneas. Así lo explica el físico Ranjit Pati, de la Universidad Tecnológica de Michigan.

Las computadoras no pueden hacer eso todavía. Pero Pati está trabajando para que sea posible. El y su equipo están trabajando con una molécula orgánica llamada DDQ, que está hecha con nitrógeno, oxígeno, carbono y cloro, capaz de cambiar entre cuatro estados de conductividad: cero, uno, dos y tres; en lugar del cero y uno de la notación binaria de las computadoras convencionales.

HAL, la computadora de la película 2001, podía conversar y razonar como una persona,
pero su falta de sentimientos y sentido moral la hacían temible. Imagen: Freshdv

Esta molécula puede interactuar con otras de una forma parecida a cómo interactúan las neuronas en el cerebro. Este procesador orgánico no solo es más inteligente y multitarea que un procesador binario, también se cura a sí mismo: si una molécula "muere" o deja de funcionar, otra la reemplaza en su mista tarea.

Este procesador, en su rudimentario estado actual, ya ha provocado algunos escalofríos a sus creadores ya que al comparar gráficamente sus patrones de cómputo con imágenes de resonancia magnética reales del cerebro humano en funcionamiento aparecen espontáneamente patrones similares que no se pueden adjudicar al azar.

¿Finalmente estamos en ruta de crear el cerebro positrónico del señor Data?
Foto: Angryzenmaster

Si todo va bien y se puede ir aumentando y afinando el poder de este nuevo procesador, los científicos esperan usarlo en tareas de cálculo que hoy rebasan la capacidad de las computadoras más grandes y poderosas, como por ejemplo el cálculo de probabilidades de fenómenos ultra complejos como el clima, la evolución molecular de ciertas enfermedades, la ocurrencia de desastres naturales, etc.

Muchos científicos pensaban que este tipo de poder de cómputo llegaría de la mano de la (todavía en desarrollo) computadora cuántica, pero la computadora molecular puede ser la primera en llegar al tan ansiado y temido: "Hola Dave. ¿Deseas continuar el juego?" de HAL, la supercomputadora de 2001 Odisea del espacio.

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Información de PopSci. Versión, edición y traducción de Sophimanía

2 comentarios:

Víctor Crespo Camino dijo...

La verdad es que aterra un poco la idea, quizá por los recuerdos que tenemos de las películas de ciencia ficción.
Me he quedado asombrado al ver la gran similitud entre los patrones de funcionamiento del cerebro y los del nuevo procesador.
Esto da un poco de miedo, sí.

Un artículo muy bueno.
¡Cuánto queda por saber!

Julio SV dijo...

solo falta pulir la inteligencia artificial

¿Qué es Sophimanía?

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Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

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