sábado, 27 de septiembre de 2008

Los niños predicadores del miedo


"¡Yo no soy de la evolución! ¡Yo no soy pariente del mono! ¡A mí me creó Dios en el vientre de mi madre..!" vocifera el predicador frente a una enfervorizada multitud de evangélicos, que celebra cada frase con aplausos y aleluyas. ¿El mayor problema? El pastor apenas tiene seis años.

Uno de los derechos más importantes de la sociedad moderna es el que tienen los padres para formar y educar a sus hijos como mejor les parezca.

Ninguna sociedad que haya anulado o restringido ese derecho ha tenido éxito a largo plazo, y nadie en su sano juicio puede hoy objetar que los padres reproduzcan sus escalas de valores y cosmovisiones en sus propios hijos.

¿Pero qué pasa cuando amparados en ese derecho los padres pretenden hacer de sus hijos unos fascistas o unos religiosos dogmáticos o unos creyentes a pie juntillas de lo "sobrenatural"? ¿En qué momento el derecho de los padres de formar libremente a sus hijos viola el derecho de los hijos de recibir una formación adecuada para la vida?

Al respecto, Fernando Narváez, Ph.D. en sociología de la New School de NY comenta para Sophimanía: "El entrenamiento al que es sometido uno de estos niños predicadores desnaturaliza y desvirtúa todo lo que vale la pena de la niñez. Es casi como ver a un animalito amaestrado del circo, algo que provoca lástima y triste admiración a la vez".


Nezareth en Perú y Marjoe Gortner en EEUU. Fuente: YouTube

Pero el triste caso de los "niños predicadores" es solo un ejemplo visible de este grave problema. No se trata de un fenómeno nuevo. En 1948, un niño californiano de apenas cuatro años llamado Marjoe Gortner, comenzó con enorme éxito su ministerio evangélico pentecostal promovido por sus padres.


Los inicios de Marjoe Gortner. Fuente: YouTube

No fue hasta 1972, cuando Marjoe tenía 28 años, que una crisis de conciencia lo llevó a revelar públicamente los maltratos a los que fue sometido por sus padres para que aprendiera de memoria los sermones y movimientos con los que encandilaba a sus fanáticos seguidores.

Los pormenores de esas revelaciones fueron retratados en una película llamada "Marjoe", que ganó el Oscar al mejor documental del 72. Luego de eso Gortner siguió una irregular carrera como actor, dejando la religión de lado.


Narváez comenta para Sophimanía: "Uno se puede imaginar al niño ensayando ante sus padres, equivocándose y siendo corregido una y otra vez, por horas y horas, todos ingenuamente felices, pensando que Darwin era un demonio. No es la pereza sino la pereza intelectual la que es la madre de todos los vicios".

Como Marjoe Gortner, otros niños, en todo el mundo, sufren el abuso de convertirse en predicadores de diversas religiones, bajo la presión de sus padres o mentores. Es el caso también del niño peruano Nezareth Casti Rey Castillo Valderrama cuyo post figura en esta misma página, con el peculiar video donde pretende negar la evolución usando argumentos falsos y desinformados.



Otro documental, llamado "Jesus Camp", denunció el 2006 las aberrantes prácticas de adoctrinamiento en fundamentalismo religioso que lleva a cabo Becky Fischer -una pastora pentecostal de Dakota del Norte- en niños, que son convertidos (con anuencia de sus padres) en "guerreros de Dios" bajo un esquema tan radical como el que Hollywood atribuye a los terroristas musulmanes en sus películas más baratas. Niños en "arrebatos místicos" caen de rodillas o de espalda "hablando lenguas" y convulsionándose bajo el increíble regocijo de esta mujer que luego coloca una foto de cartón de George W. Bush en tamaño natural para que sea venerada y bendecida por estos niños.


Espeluznante documental "Jesus Camp". Fuente: YouTube

Pero Narváez hace una importante aclaración: "No se trata de atacar a la Biblia. En ella hay cosas extraordinarias, incluso para los que no son creyentes. Sutilezas morales, refinamientos literarios, filosóficos, eróticos... Pero también hay ingenuidades como la historia de la creación, o barbaridades como la pro-esclavitud y en general anacronismos propios de la época. Hay que estar muy desinformado para interpretar la Biblia literalmente".

Pero el fanatismo religioso no es el único que amenaza el derecho de los niños a recibir una formación rigurosa. Los medios de comunicación también hacen su parte para destruir cualquier semilla de mentalidad crítica.


Niños inducidos a adorar a Bush. Fuente: Jesus Camp

En el canal Infinito, por ejemplo, hay segmentos donde niños leen el Tarot a otros niños, o hablan a cámara de cómo fue su primera "abducción extraterrestre", o la forma cómo "conversan con sus ángeles". Resulta más que chocante ver a pequeños de cinco, seis, siete u ocho años ser sumergidos en sistemas de creencias medievales, poniéndolos de espaldas -de por vida o por buena parte de ella- a una moderna y constructiva visión del universo.

Por supuesto, no se trata de negar la imaginación o el arte propios de la infancia. Los cuentos de hadas, los libros de aventuras y las películas de fantasía son elementos indispensables en la formación infantil, pero los padres deberían establecer claramente que los universos mágicos de la ficción son un juego divertido y fascinante, pero no una realidad a la que haya que temer o seguir.


En otras culturas la situación no es muy diferente. Fuente: YouTube

Son conocidas las figuras mundiales que recurren a creencias irracionales para "ayudarse" a tomar decisiones. Desde George W. Bush, quien afirma que su abusiva "cruzada antiterrorista" tiene respaldo divino, hasta la fascinación de Hitler por "lo oculto" sin olvidar el tristemente célebre Alberto Fujimori, cuya absurda afición por brujas y chamanes no pudo salvarlo de la debacle, la justicia y el cáncer.

¿No sería mejor el mundo hoy si cuando niños sus padres les hubieran inculcado una visión racional del universo en vez de permitirles caer en el abismo de la superstición y las falsas creencias? ¿No es paradógico lamentar el incierto destino de la humanidad mientras a la vez permitimos a nuestros hijos consumir sin reparo cuanta cosmovisión irracional del universo se promueve como única o verdadera en prensa, radio, cine, internet, tv y ciertos círculos fanático-religiosos?

Enlaces

2 comentarios:

Javier Vasquez L dijo...

No solo los niños, tambien los adultos. Muchas personas que tienen "el cerebro fragil" son presas faciles de convencer cuando no tienen claras sus ideas. Actualmente sufrimos de una "invasion" de evangelicos muy fuerte.
La cosa se pone brava...

Anónimo dijo...

Una cosa es ser creyente y otra cosa muy distitna ser fanatico. Da miedo. y eso se da tmb con los catolicos y toda la vaina del opus dei y grupos similares.

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Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

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Un blog de Claudia Cisneros