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Oficiales de seguridad estadounidenses están solicitando al gobierno de su país nuevas normas que les faciliten intervenir en Internet, ya que las comunicaciones entre terroristas están dejando los teléfonos para centrarse en la red.
Quieren que el Congreso les facilite la intervención de todo tipo de comunicaciones por Internet, incluyendo correos electrónicos encriptados, contenidos de redes sociales como Facebook e intercambios de punto a punto, como en el caso de Skype.
El proyecto vuelve a poner en cuestión el balance entre la necesidad de seguridad y el derecho a la privacidad y a la innovación. Como las normas de Estados Unidos se tienden a copiar en otros países con problemas similares, el impacto de estos cambios puede ser global.
James X. Dempsey, vicepresidente del Centro por la Democracia y la Tecnología, dijo que la propuesta tendrá enormes consecuencias y que desafía los fundamentos que han hecho una revolución de la Internet, incluyendo el diseño descentralizado.
"Quieren el poder para rediseñar los servicios de Internet según sus prioridades de seguridad". Y lo hacen aduciendo que sólo así podrán evitar la disminución de sus habilidades de investigación.
"Estamos hablando de interceptaciones legalmente autorizadas -aclara Valerie E. Caproni, del FBI- No de expandir nuestra autoridad, sino de mantenerla, para poder continuar protegiendo la seguridad del público y la nación".
Por supuesto, las agencias de seguridad estadounidenses ya cuentan con mecanismos legales para intervenir en la red, pero algunas veces los servicios de encriptación de mensajes requieren que el proveedor del servicio les ayude, algo que a veces ni el propio creador del servicio de encriptación puede hacer.
Algunos pedidos son hacer que las compañías que ofrecen el servicio de encriptación de mensajes no diseñen servicios que no puedan revertir a voluntad. Otro pedido es que las compañías extranjeras que hacen negocios con Estados Unidos estén obligadas a abrir oficinas dentro de ese país, con miras a facilitar las interceptaciones. También se está pidiendo que las empresas que dan servicios "punto a punto" (como Skype) rediseñen sus productos de tal forma que permitan la interceptación.
Pero esto no cubre todo. No queda claro cómo se hará con empresas no estadounidenses que brindan servicios de Internet o cómo se controlará a los progradores independientes que escriben programas gratuitos.
Para Michael A. Sussmann, abogado de empresas proveedoras de Internet, estas propuestas son controversiales pues implican enormes cambios y dolores de cabeza tecnológicos, lo que hará que los costos se incrementen.
Además, los "huecos de seguridad" o "backdoors" que los agentes de seguridad exigen crear para interceptar las comunicaciones eventualmente serán descubiertos y usados por los hackers en contra del gobierno, algo que ya tiene precedentes.
Información de TheNewYorkTimes. Versión, edición y traducción de Sophimanía








