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martes, 2 de marzo de 2010

"Profético" artículo de periodista español sobre el crack financiero fue escrito en 1998

Imagen: Icorso.com

Arturo Pérez-Reverte es un periodista y escritor español de prestigio, que se caracteriza por no tener pelos en la lengua e ir al grano en el tema que sea.

En 1998, en la revista "EL Semanal" escribió "Los amos del mundo", una columna que advertía -con bastante claridad y crudeza- lo que él veía venir en el ámbito financiero internacional.

Doce años después, el artículo parece escrito hoy por la mañana. Un excelente ejemplo de cómo el periodismo puede ser una herramienta de análisis y alerta y no solo el recuento de las trivialidades del día. Aquí el artículo (recuerda, fue escrito en 1998).

Los amos del mundo

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del ordenador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

Hoy le llaman "el profeta del crack". Foto: Wikipedia

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, y meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.

Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

Y entonces, oh prodigio, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recae directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia, con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.

Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros y a veces con su puesto de trabajo Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Arturo Pérez-Reverte, El Semanal, 1998

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viernes, 28 de agosto de 2009

Crece expectativa por nuevo documental de M. Moore "Capitalismo: una historia de amor"


Moore observa boquiabierto el debacle de la economía norteamericana. Foto: M. Moore

Desde que su estreno fue anunciado hace poco más de un mes, la expectativa aumenta al acercarse el 2 de octubre, fecha en la que el documental "Capitalismo: Una historia de amor" será estrenado en Estados Unidos.

Como se recuerda, Michael Moore es un cineasta que se ha ganado a pulso una reputación de incómodo para las grandes corporaciones y grupos de poder en Estados Unidos. Sus anteriores documentales: "Roger & me", "Bowling for Columbine", "Fahrenheit 9/11" y "Sicko" removieron heridas y generaron mucha polémica.

Un afiche que ojalá veamos muy pronto por nuestros
cines. Afiche: M. Moore

Con un estilo simple, que reivindica al "hombre de la calle", Moore se pasea seguido por una cámara haciendo preguntas y gastando bromas pesadas y negras a los que señala como responsables de delitos o faltas contra la sociedad.

Admirado, odiado, imitado, vilipendiado y alabado, Moore ha establecido una marca reconible y un prestigio sólido como documentalista, más allá de las eventuales exageraciones o tergiversaciones de la que es acusado por sus enemigos.

Esta vez la mira de su mordacidad y afán crítico será Wall Street, responsable de la última y gigantesca crisis financiera que ha sumido al mundo en una oscura recesión.

Mira el trailer del documental. Fuente: M. Moore

A juzgar por el trailer del documental, Moore sigue fiel a sí mismo: caminando, preguntando y bromeando, simples herramientas narrativas que en sus manos siempre logran hacer poderosos y conmovedores alegatos en favor del "ciudadano promedio" y en contra de corporaciones y administraciones gubernamentales que por su afán de lucro y/o su ineficiencia o estupidez terminan provocando más miseria que bienestar.

Moore ha demostrado el suficiente talento y la suficiente consecuencia para ganarse el respeto de la mayoría. Por eso, cuando presenta un documental, todos -hasta sus enemigos- lo ven con respeto. ¿El único consuelo de la crisis económica mundial? ¡Que ya falta poco para el 2 de octubre!

Comentario de Pablo Vásquez para Sophimanía

¿Qué es Sophimanía?

Divulgación Científica:
Impulsamos el conocimiento de temas que por coyunturas políticas, pasan a 2do plano. Creemos que solo nuestro instinto por saber, conocer, explorar, cuestionar, construir, ha permitido que nuestra especie ocupe este espacio-tiempo, y por lo que quizás permanezca.

Pensamiento Crítico:
Ver el mundo con ojos nuevos. Rebelarse contra la información estandarizada. No dejarse doblegar por el sistema, la educación pasteurizada o el circuito estético consumista imperante. Ser libre, o lo más libre posible, empezando por tu mente y tu cerebro.

Un blog de Claudia Cisneros